Diario de León

TELÉFONO DE LA ESPERANZA

La pobreza tiene quien la escuche

El Teléfono de la Esperanza da voz a las personas necesitadas. Más de 8.000 leoneses y leonesas están en riesgo de exclusión

El Teléfono de la Esperanza abrió ayer sus puertas a personas en riesgo de exclusión que participan en el programa de formación de Cáritas.

El Teléfono de la Esperanza abrió ayer sus puertas a personas en riesgo de exclusión que participan en el programa de formación de Cáritas.

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ANA GAITERO | LEÓN
León

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Más de 8.000 personas están en riesgo de exclusión social en León, según los datos de Cáritas Diocesana de León. El Teléfono de la Esperanza dedicó ayer el Día de la Escucha a poner oídos y corazón para conocer de cerca a personas que sufren situaciones de necesidad en la capital.

Personas que viven sin techo y duermen por unos días en el Hogar del Transeúnte y mujeres que participan en el programa de formación de Cáritas fueron las protagonistas de la escucha, más allá de la línea telefónica que está abierta las 24 horas del día como un canal de acompañamiento y apoyo humanitario.

«No tenemos medios para ayudar materialmente a superar la pobreza, pero tenemos oídos y acompañar también es luchar», afirmó Aurita Barrera, vicepresidenta y voluntaria del Teléfono de la Esperanza.

«La cultura de la escucha tiene repercusiones terapéuticas», añadió Piedad, otra voluntaria, ante el grupo de León, Cuba, Colombia, Nigeria, Ucrania, Marruecos, República Dominicana y Venezuela que se acercaron a la sede de la organización.

Las mujeres compartieron sus anhelos en una ciudad extraña a la que han llegado para mejorar sus vidas dejando atrás a seres queridos. «En mi país hay problemas y quiero una escuela mejor para mis hijos», afirmó una mujer magrebí.

Escuchando a estas mujeres se sabe que los motivos económicos, aunque los más frecuentes, no son los únicos causantes de la inmigración. «Mi país está ocupado en parte por Rusia y el Gobierno no ayuda a las personas refugiadas», señaló una joven ucraniana que está en el programa de acogida de Accem.

Aunque parezca mentira también hay quien emigra por amor. «Me enamoré por internet y vine a esta ciudad en busca de un poco más de seguridad para los hijos», comentó otra mujer colombiana. Una joven dominicana que llegó con 15 años, señaló que «ahora entiendo por qué mis padres nos trajeron aquí a mí y a mis hermanos. Cuando llegué hace cuatro años no lo entendía», aclaró.

Una joven leonesa explicó que cuando tenía tres años salió de León con su padre y su madre. Las circunstancias de la vida la trajeron de nuevo a su ciudad natal, pero su proyecto de vida, con su perrito de diez meses, lo vislumbra en una gran ciudad. «León se me queda pequeño, me siento como una lata de sardinas», apuntó.

Cuando se les preguntó por la acogida en la ciudad, confesaron lo que parece que no es un tópico: «Los leoneses son muy cerrados pero si sabemos llegar son personas extraordinarias. No cambiaría León por otra ciudad», dijo una mujer que llegó desde Colombia.

Ayer, en el Teléfono de la Esperanza, se escucharon muchas vertientes de lo que significa llegar a otro país como emigrante. «Sin papeles no puedes trabajar. Yo vine con mi esposo y mi hijo y nos está ayudando Cáritas», explicó otra de las participantes.

Alimentos, medicamentos y formación forman parte del apoyo que reciben en la organización que protagoniza la labor social de la Iglesia católica. «Capacitarnos nos ayuda en la adaptación y amplia nuestro campo de posibilidades para trabajar en algún momento. O me formo, o no puedo trabajar, lo he aprendido al hacerme mayor y con los años», concedió otra de las usuarias.

Para algunas personas contar su historia resulta más complicado. «Vine en 2007 a Oviedo y hace un año que estoy en León», fue lo único que pudo compartir una mujer africana.

Ayer el Teléfono abrió las puertas de su casa además de sus oídos. Desde hace varios años, cada 15 de noviembre, el Teléfono de la Esperanza celebra el Día de la Escucha y ayer se lo dedicó a las personas en riesgo de exclusión por diferentes circunstancias vitales. «Su voz es desoída en nuestra sociedad y sus necesidades desatendidas», precisa.

«Tu rechazo duele»

Con la campaña Escucha al que nadie escucha. Tu rechazo duele «pretendemos darles voz y defender sus derechos», explica la organización social implantada en León desde 2004 y con el teléfono en funcionamiento desde 2007. Las voluntarias recordaron que el Teléfono de la Esperanza tiene delegaciones en varios países europeos y también en América, para atender a la población de habla hispana que vive situaciones de soledad, marginación o desesperación.

Este año eligieron a las personas en riesgo de exclusión por la pobreza para sensibilizar a la sociedad sobre la «cultura terapéutica de la escucha» a la vista de los preocupantes datos sobre cronificación de la pobreza. «Después de tres años de recuperación de los indicadores macroeconómicos, el 70% de los hogares no perciben los efectos de la misma», precisa el Teléfono de la Esperanza, que fundó y preside en León Mercedes Martínez.

Para la mitad de las familias la red de seguridad que tienen a día de hoy es peor que en la situación pre-crisis. Tampoco hay mejora en la tasa de cobertura de la situación de desempleo, que alcanza el 57% en 2018, frente al 71% que registraba en 2008. Además, hay 600.000 hogares sin ingresos, es decir, personas y familias que no disponen de ingresos del trabajo, ni protección al desempleo ni otro tipo de prestación contributiva (son 223.000 hogares más que hace 10 años).

«Pero quizá lo más preocupante sea —concluye— «el riesgo de invisibilizar a las personas atrapadas en la precariedad». En Europa, alertaron, «hay 119 millones de personas en riesgo de exclusión».

El Día de la Escucha reflexionó también sobre la reacción de las «sociedades occidentales, también de España, frente al fenómeno de la inmigración y la tragedia humana que esconde». Los países y la sociedad, denunciaron, «responden con, xenofobia, violencia y aporofobia (odio a las personas pobres)». Frente a ello, lanzaron «un llamamiento a las administraciones públicas, las organizaciones no gubernamentales, los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones internacionales, las comunidades religiosas y a toda la sociedad civil para convertir la erradicación de la pobreza en la primera y urgente prioridad». Las mujeres que ayer visitaron la sede leonesa en la calle Padre Isla, 28, que a partir de primeros de años se traslada al nuevo local que arreglan en el pasaje de República Argentina con Ordoño II, también reflexionaron sobre la pobreza que no es material, «la pobreza mental —dijeron— que supone resignarse a vivir de lo que nos den». «Soy higienista oral, pero trabajo cuidando personas mayores. No me importa», indicó una de ellas.

El Teléfono de la Esperanza recibió 2.100 llamadas en su sede de León el año pasado y realizó otras 3.100 dentro del programa de Mayores en colaboración con el Ayuntamiento de León. También atendió a 350 personas en la consulta psicológica que realiza una intervención puntual y si lo ve necesario deriva a otros servicios especializados. Cuenta con 40 personas voluntarias y una

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