Diario de León
jesús f. salvadores

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Con un albergue de 40 plazas, un equipo de ‘samaritanos’ en bicicleta y sendas cada vez más acondicionadas, Valverde de la Virgen ofrece a los peregrinos una travesía cómoda, segura y llena de sorpresas. Los que opten por los 12 kilómetros del Camino Francés junto a la N-120 se encontrarán este año con una agradable sorpresa, un andador a la salida de La Virgen del Camino que facilita el tránsito a caminantes y ciclistas. Los que prefieran la senda alternativa de siete kilómetros por Fresno y Oncina disfrutarán de un tramo más rural.

El municipio, siempre vital y lleno de actividad, espera poder ofrecer su amplio programa de ocio y deporte este verano para seguir ayudando a las familias a compatibilizar la vida laboral. Cursos, campamentos, excursiones, cine al aire libre y conciertos se irán anunciando en cuanto las autoridades sanitarias lo permitan tras la situación generada por el coronavirus.

De momento, el Ayuntamiento prevé abrir las piscinas municipales el día 23 de junio, coincidiendo con el fin del curso escolar. Sus dos vasos exteriores, uno para pequeños y otro para el resto de usuarios, están climatizados con placas solares y garantizan 25 grados de temperatura. Las instalaciones se ubican en La Virgen del Camino, el epicentro del municipio, una localidad que alimenta desde hace 615 años el milagro de la aparición mariana a un humilde pastor de Velilla de la Reina al que ordenó lanzar una piedra y construir una ermita donde cayera. El pequeño habitáculo es hoy una Basílica que honra a la patrona leonesa y que de la mano del padre dominico Francisco Coello de Portugal conjuga con armonía el vidrio con la piedra, el hormigón y el bronce. Un Bien de Interés Cultural (BIC) de obligada visita, ejemplo de arte moderno que atrae a 200.000 turistas cada año, que abrió sus puertas en 1961 para cumplir uno de los sueños del magnate cervecero y benefactor Pablo Díez y de su mujer Rosario Guerrero, quien recogió personalmente el guijarro del río Porma que se incrustó en la honda del pastorcillo Alvar Simón que está representado en una capilla lateral. Las esculturas de los apóstoles, y las cuatro puertas de acceso, todo en bronce, son obra del escultor José María Subirachs, mientras las vidrieras proceden de la localidad francesa de Chartres, famosa por su Catedral. El campanario del templo se eleva al cielo 53 metros en un guiño de elevada espiritualidad.

Coello también dibujó la copa y los cuatro pilares del depósito de agua que se construyó en el parque local en 1970, como si se tratara de un faro de treinta metros de altura. Gracias a sus dimensiones ha garantizado durante medio siglo los tres kilos de presión que necesita el sistema de abastecimiento de La Virgen para llegar a todos los hogares de sus vecinos. Junto al Camino y sus gentes, Valverde se expresa además en sus plazas, campos, fuentes... Sin duda se antoja como un tramo reparador en el viaje a Santiago. Un municipio que hunde sus raíces en el medievo, pero que mira al futuro y aspira a darse a conocer como aldea inteligente para convertirse en referente del noroeste español con empleo, calidad de vida y turismo sostenible. Si Covid-19 lo permite, y así se espera, el Ayuntamiento aprovechará los homenajes a La Virgen y a San Froilán (el 5 de octubre) para convertir a la localidad en una gran fiesta con mercado, carros engalanados y pendones. Sin olvidar la alegría que también aportan las peñas y la escuela municipal de música, que ya dispone de un edificio propio de tres plantas.

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El vecino del municipio de Valverde de la Virgen, Ángel Trigal Trigal, ha querido resumir tantos años de historia y anécdotas en un conjunto de textos explicativos y fotografías que conforman un mural que ha ofrecido al ayuntamiento. En ellos recuerda que el pastor Alvar Simón Gómez Fernández se levantó temprano, con la fresca, aquel lejano 2 de julio de 1505. Cargó sus vituallas en el zurrón y dirigió su rebaño con paso cansino y silencioso hacia su lugar preferido: las vegas del extremo noroeste del páramo, situadas a una legua de León ciudad, junto al serpenteante camino que llevaba hasta la tumba de Santiago No imaginaba que ese día iba a marcar el resto de su vida. Cuando elevó los ojos al cielo, se encontró con una imagen femenina, apenas dibujada sobre unos matorrales, que le pidió que se levantara una capilla donde cayera la piedra que iba a lanzar. Así nació el Humilladero de La Virgen del Camino, pequeña iglesia en 1516, después santuario y hoy basílica.

«Ve a la ciudad. Avisa al obispo que venga y coloque mi imagen donde cayere esta piedra que yo arrojaré con tu honda; y como prueba de que ésta es mi voluntad, hallaréis esta piedra tan grande que no la podréis mover», le explicó. La ‘segunda’ piedra vino en 1952 con un ex dominico, en forma de talonario. El leonés Pablo Díez, que hizo fortuna en México gracias a la cerveza Coronita, se sentía en deuda con la congregación y se encargó de alentar la obra de mayor envergadura de León que se acometió en los cincuenta. El Santuario se inauguró por todo lo alto en 1961. El padre Francisco Coello de Portugal, arquitecto dominico, es el autor de todo el proyecto arquitectónico, después de ser despedido Juan Torbado. Supo conjugar armoniosamente el hormigón, la madera, la piedra y el vidrio, según el nuevo estilo de arquitectura religiosa de la época.

El templo constituye un gran volumen rectangular, que sugiere la forma de un sepulcro que cobija al gran resucitado, noticia que reclama a los cuatro vientos el campanario de más de 53 metros de altura, lanzado como un grito de gloria en su verticalidad hacia los cielos.

Las esculturas y las cuatro puertas de acceso al Santuario, de bronce, están realizadas por el escultor catalán José María Subirachs. Las vidrieras, por el artista Roberto Rafols Casamada. Trigal señala como curiosidad que fueron realizadas en la localidad francesa de Chartres por Gabriel Loir. Las vidrieras que se hallan en el Camarín de la Virgen y en la Sala de Exvotos pertenecen al dominico padre Domingo Iturgáiz, mientras que los trabajos de cantería son obra de los hermanos Guisuraga.

En cuanto al interior, «todo parece diseñado para sentirnos atraídos por el retablo del altar mayor y, en éste, por la figura central de la Virgen del Camino», apunta. La iglesia, incluido el Camarín de la Virgen, posee cincuenta metros de longitud, una anchura de dieciséis metros y una altura de trece, en la zona del presbiterio, descendiendo imperceptiblemente hasta los diez metros de la entrada.

Precisamente por ese lazo entre México y León, la iglesia incluyó una capilla a la Virgen de Guadalupe, a petición del benefactor. Su aparición al pastor Juan en la actual villa de Guadalupe para que construyera una ermita en ese lugar guarda similitud con la leyenda de la Virgen del Camino. En la capilla también se encuentra el Bendito Cristo de la Misericordia, conocido en León como el Dainos, y que fue realizado en corcho.

Además, en una pequeña puerta lateral, de bronce, se representa al pastor Alvar Simón. En su honda se incrustó una piedra recogida personalmente por la esposa del magnate cervecero, Rosario Guerrero. Se tata de un guijarro del río Porma. Al Norte, la puerta de San Pablo sirve de homenaje al mecenas que costeó la obra. Posee textos sobre la caridad y el martirio de San Esteban.

Los expertos aseguran que nuestras retinas estéticas están acostumbradas al románico o el gótico y otros estilos tradicionales, pero que nos sentimos desconcertados cuando nos encontramos ante otros productos culturales. El edificio de Francisco Coello de Portugal es una gran aportación del arte del siglo XX al Camino de Santiago, pero aún está lejos de ser asimilado como un producto representativo de las personas que hacen la ruta y de su sensibilidad

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