Y en el plato, arvejos
Restaurante Riaño. San Ignacio de Loyola, 76. Abre de 6.30 de la mañana hasta la hora de cierre que vaya marcando la pandemia del coronavirus. Tiene terraza. Especialidad en cocido montañés y cocido de arvejos. Teléfono de reservas: 987 271 531. Hostal Riaño. Paseo de Salamanca, 91. 24 habitaciones en una zona tranquila, con tv y wifi. Urbanización cerrada con piscina para los clientes. Teléfono 987 272 000.

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Dejaron Riaño cuando el agua del pantano los echó de su tierra, la de sus antepasados, pero algo de ese valle quedó en ellos para siempre. Y no sólo en el nombre del restaurante y del hostal —Riaño, claro—también en la cocina que hacen, la que se degusta en el establecimiento que abrieron sus padres en León ciudad cuando el valle en el que nacieron naufragó. En los platos que saben a lo que se espera, buen producto en la mesa, abundancia de calidad. Y en dos sorpresas que depara el menú: cocido montañés y cocido de arvejos, da igual que se escriba con b o con v, un manjar.
De mantener viva esa tradición del Riaño inundado en la mesa se encargan Gloria, Carlos y Eloy Carril Reyero. Cocido como se hacía de siempre —y se hace— en la Montaña Oriental leonesa, con carne curada y ahumada, sopa humeante y sabor contundente. Una manera de celebrar los sábados, que es el día que se sirve. Y luego está la otra delicia, la del cocido que cambia los garbanzos prietos y sabrosos, pico pardal, por arvejos, que son guisantes, y pan en vez de fideo en la sopa. Otra forma de degustar un plato que es historia en la cocina de este país. Este hay que pedirlo por encargo.
Queda sitio en la carta para otras delicias. A saber, ensalada de cecina con queso de cabra, ventresca con pimientos del Bierzo, zamburiñas, chopitos, pulpo a la gallega que ahora dicen que es a la berciana... Todo eso, sin olvidar la terraza, que en tiempos de covid es el salvoconducto para disfrutar seguro.
La familia Carril lleva un hostal —Riaño también, por supuesto—, 24 habitaciones con bar, tv y wifi en una urbanización cerrada con piscina para los clientes. Un alojamiento tranquilo a la orilla del río, donde la ciudad cambia las calles por los paseos y León su nombre por Salamanca, que es viejo reino.