La crisis de los misiles cubanos centra la trama de «Trece días», un título protagonizado por Kevin Costner que saldrá a la venta a partir de mañana con el Diario de León a un precio de seis euros
Al borde del apocalipsis
Fue uno de los momentos más delicados en la presidencia de John Fiztgerald Kennedy. En plena guerra fría, Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron a punto de desencadenar la Tercera Guerra Mundial a causa de unos misiles avistados en la isla de Cuba. Las intensas y largas negociaciones entre las dos superpotencias conforman el nudo argumental de Trece días, la cinta del realizador Roger Donaldson que protagonizan Kevin Costner, Bruce Greenwood, Steven Culp y Dylan Baker. Basada en el libro The Kennedy tapes. Inside the White House during the cuban missile crisis, escrito por Ernest R. May y Philip D. Zelikow, este intenso relato de acción ha sido filmado con acierto por Donaldson estructurando la película en pasajes breves plagados de vertiginosos diálogos. Una fórmula que contribuye a dar el ritmo preciso a una larga realización, de 145 minutos de duración, que sin embargo mantiene en tensión al espectador a medida que se desarrollan los acontecimientos. Los malogrados John y Robert Kennedy, interpretados por Greenwood y Culp respectivamente, son los protagonistas de una tensa situación en la que tiene un papel decisivo el funcionario al que da vida Kevin Costner. Tras sus estrepitosos fracasos a bordo de superproducciones como Waterworld o El cartero, el protagonista y realizador de la oscarizada Bailando con lobos supo actuar con las dosis justas de contención y humildad logrando una de las mejores interpretaciones de su carrera. Presentada en el Festival de Berlín, Trece días inició una tibia carrera comercial, achacada a la mala fortuna en taquilla de Costner, pero consiguió ser un hito social en Cuba. Prohibida su exhibición, Fidel Castro aceptó asistir a una proyección privada en compañía del equipo técnico y artístico. Pese a ello, la policía política de la isla mantuvo la vigilancia en los cines, y en actos organizados por sectores de la disidencia, logrando que el film batiera récords en el mercado de la piratería videográfica. Hasta los presidentes Bush y Clinton han solicitado la visión en privado de un título que refleja uno de los conflictos más tensos de los últimos cincuenta años. Con la espectacularidad a la que Hollywood nos tiene acostumbrados, Trece días se acerca a un episodio histórico cuyos momentos álgidos los encontramos en los aviones espía sobrevolando el Caribe, las luchas dialécticas en la sede de las Naciones Unidas y el encuentro final entre el Presidente norteamericano y el embajador ruso. Algo más de dos horas de acción trepidante, sobre todo en el aspecto dialéctico, que arrojan luz sobre un suceso que estuvo a punto de cambiar el rumbo de la historia. Trece días que pudieron cambiar el mundo para siempre.