Diario de León

La plaga del avispón asiático devora el 30% de las colmenas y ya han retirado más 200 nidos

El número de colonias eliminadas este verano cuadruplica las de los cuatro años anteriores

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Ponferrada

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Un enorme nido de avispones asiáticos, también conocidos como avispas velutinas, se ha enseñoreado del campanario de la iglesia de San Juan Bautista en Horta (Corullón). El nido ha crecido hasta llegar a un perímetro de unos sesenta centímetros bajo el alero de la iglesia, donde está a resguardo de la lluvia. Y no es ninguna broma que estos depredadores de las abejas, una especie invasiva que han entrado en el Bierzo procedente de Galicia y que ya está devorando entre el 20 y el 30 por ciento de las colmenas de la comarca, según la Asociación Berciana de Apicultores, estén en la iglesia de Horta, a tiro de piedra de los feligreses, porque una colina de avispones ya causó la muerte de un hombre por sus picaduras en la localidad orensana de Melón a finales de agosto.

Para complicarlo todo, el párro que da Misa en el templo rehabilitado, rodeado de los nichos del cementerio de Horta, es alérgico a las avispas. «Llevo en el coche la inyección de adrenalina», le contaba este lunes a este periódico, mientras la especialista de la empresa Dermes, la única firma de control de plagas que retira nidos de velutinas en el Bierzo, Mónica González, se pone el traje protector para inspeccionar la colonia. Es la una de la tarde, el nido es demasiado grande y las avispas están en plena actividad. Mónica tendrá que volver al atardecer, cuando toda la colonia se refugie en el nido para pasar la noche y proceder a la retirada. Y lo hará taponando antes la entrada después de introducir un tóxico que no asuste a las avispas.

Las avispas, cuenta Mónica González, pueden ser peligrosas cuando se produce la primera picadura. «Marcan a la persona con feromonas para defender el nido y luego el resto de avispas también va a picar», cuenta la especialista, que ha visto como en un año se multiplicaban exponencialmente los servicios para retirar colonias de velutinas. Solo Dermes ha retirado este verano medio centenar. Los bomberos de Ponferrada, entre 50 y 60 en el mismo periodo, confirma el jefe del servicio, Olivier Bao, que estima en «más de doscientas» los nidos que se eliminado esta temporada en todo el Bierzo. «Y nos podemos quedar cortos», añade. Entre 2019 y 2022 apenas se habían retirado 43 nidos, la mayoría en Villafranca y Corullón, según la memoria oficial.

Se trata además, solo de retiradas en zonas habitadas, según marca el protocolo de la Junta de Castilla y León. Cuando llegue el otoño y se caigan las hojas, alerta el secretario de la Asociación Berciana de Apicultores, Francisco José Prada, la cifra de nidos en las copas de los árboles, en pleno campo, podría asustar si alguien se tomara la molestia de contarlos. Pero lo peor es que esta especie «es un depredador de las abejas, espera a que salgan de la colmena sosteniéndose en el aire en helicóptero y luego se las lleva a sus nidos para comérselas». Las abejas, cuando notan la presencia del avispón, se quedan en la colmena, como en un asedio, hasta que se les agota la miel y también mueren.

Atrapar a las avispas reinas

Prada estima que se perderán entre el 20 y el 30 por ciento de las colmenas este verano y pide a la Junta que no se desentienda del problema y aplique este otoño una campaña para atrapar a las avispas reina antes de que hibernen en el suelo y creen nuevas colonias en primavera.

También el alcalde de Corullón, Luis Alberto Arias, está convencido de que la Junta, con competencias en Medio Ambiente, le ha trasladado el problema a los ayuntamientos. Cuando no tienen bomberos, la retirada de cada nido, dependiendo del tamaño —son necesarios siempre dos operarios al menos— puede costar entre 150 y 300 euros. Solo la Diputación les ha ayudado con un fondo de 30.000 euros y Arias, que considera que se está creando una alarma social infundada que les obliga a retirar por decreto los nidos urbanos de velutina —«en realidad es menos agresiva que la especie autóctona», dice— insiste en que ese dinero no basta.

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