Un funeral con todo el poder del mundo
El entierro de Bergoglio es una ceremonia religiosa para sus familiares y amigos, pero las exequias de Francisco se convierten en un acontecimiento único que reunirá a los líderes mundiales en la Plaza de San Pedro este sábado

Las manos del Papa, ya en el ataúd en el acto de constatación de la muerte.
En primer lugar y ante todo será una ceremonia religiosa, en la que su familia, allegados y colaboradores más cercanos de la Curia romana darán el último adiós a Jorge Mario Bergoglio. También serán las exequias de Francisco, en las que toda la Iglesia católica se despedirá del que ha sido vicario de Cristo y sucesor de san Pedro durante más de doce años.
Y por supuesto será la ceremonia de homenaje, respeto y reconocimiento del Papa estadista, referente y autoridad moral en la geopolítica internacional. Esa triple representación es la que atraerá el sábado 26 de abril a Roma a la más amplia relación de mandatarios políticos y religiosos, así como representantes de las principales Casas Reales del planeta. Que el primer mandatario que confirmara su asistencia fuera Donald Trump muestra bien a las claras la relevancia que tendrá el funeral del sábado. Nada más hacerse público el fallecimiento de Francisco y aún sin saberse la fecha de las exequias, el presidente de Estados Unidos ya anunció en su red social que estaría en la basílica de San Pedro junto a su esposa, Melania. Será, en definitiva, un imponente acto diplomático, el más relevante de cuantos puedan celebrarse hoy en día en el planeta, que servirá también de fiel termómetro de las relaciones internacionales en un panorama tan convulso como el actual. Sin ir más lejos, si Trump fue el primero en asegurar su presencia, Vladímir Putin fue el primero en desvelar que no asistirá al funeral. «No puedo decir todavía quién irá en representación de Rusia, aún no se ha decidido», dijo este martes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. La lista de líderes mundiales que estarán presentes en San Pedro incluye, por ejemplo al presidente de la República francesa, Emmanuel Macron. De visita oficial en Isla Reunión, el dirigente galo confirmó que acortará su viaje al Índico —preveía recalar hasta el viernes en Madagascar e Isla Mauricio— para regresar a tiempo para estar en el funeral. También modificará su agenda la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que tenía prevista para el viernes y el sábado una visita oficial a Uzbekistán y Kazajistán. Este desplazamiento ya ha sido cancelado y la mandataria permanecerá en Roma durante toda la semana. Otros líderes europeos que también han confirmado su asistencia son el príncipe de Gales, Guillermo, que sustituirá a su padre, el rey Carlos III, convaleciente de su tratamiento contra el cáncer; el primer ministro británico, Keir Starmer; el canciller alemán, Olaf Scholz; y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que en los últimos años se había reunido en diferentes ocasiones con Francisco, así como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la de Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y el líder del Consejo Europeo, Antonio Costa.
Los reyes sí, Sánchez no
Los reyes Felipe y Letizia encabezarán la representación española que acudirá al funeral del papa Francisco en el Vaticano. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no viajará a Roma, aunque sí lo harán su vicepresidenta primera y segunda, María Jesús Montero y Yolanda Díaz, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. A la delegación se sumará el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Pese a la ausencia de Sánchez, el Ejecutivo pretende dar el mayor relieve posible a la presencia institucional. No en balde, los socialistas y sus socios de Sumar sentían por el pontífice un gran aprecio.
La duda de China
Además de Trump, desde el continente americano también viajarán hasta Roma el mandatario argentino, Javier Milei, quien durante su pontificado mantuvo varios roces con el Papa, aunque en el último año se reconciliaron. Además, el Gobierno brasileño informó que Lula da Silva estará en las exequias, convirtiéndose así en el único líder internacional de relevancia que ya asistió al funeral de Juan Pablo II en 2005 y, dos décadas después, volverá a despedir a un Papa. Aunque aún no lo han confirmado de forma oficial, se da por segura la presencia de los más altos representantes de las grandes religiones del mundo, desde el judaísmo al islamismo. También estarán los patriarcas de la Iglesia de Oriente. No se sabe si el presidente de la República Islámica de Irán, Masoud Pezeshkian, estará en Roma. En 2005, su predecesor Mohamad Jatami sí estuvo en las exequias de Karol Wojtyla. Quien no contó con representación en aquella ceremonia fue China, en protesta por la presencia del presidente de Taiwan. En esta ocasión el Gobierno de Pekín todavía no ha aclarado si mandará algún alto cargo. Las relaciones entre el gigante asiático, donde residen millones de católicos, y el Vaticano han mejorado respecto a años anteriores, pero aún son difíciles y complejas.
Tres días para despedirse
Las exequias públicas del papa Francisco comenzarán este miércoles, con el traslado del féretro a la basílica de San Pedro para recibir el homenaje de los fieles, que tendrán tres días para despedirse del pontífice, hasta el sábado, cuando se celebrarán el funeral y el sepelio del pontífice.
El ataúd con el cuerpo de Francisco, fallecido este lunes a los 88 años debido a un ictus tras meses sufriendo graves problemas respiratorios, está siendo velado en estas horas en su residencia de la Casa Santa Marta por expreso deseo del Papa, que hizo algunos cambios en las reglas para simplificar los funerales de los pontífices. A partir de hoy, los fieles, de los que tanto le gustaba rodearse a Francisco para sentir su cercanía y cariño, podrán acudir a la basílica para darle un último adiós durante tres intensas jornadas en las que el templo estará abierto miércoles y jueves hasta la medianoche. El miércoles a las 09.00, hora local (10.00 GMT), y tras un momento de oración, presidido por el carmarlengo, el cardenal Kevin Joseph Farrell, comenzará «la traslación» del cuerpo, según decidieron los 60 cardenales participantes este martes en la primera congregación general o reunión preparatoria para el cónclave.
Una procesión
La procesión pasará por la plaza Santa Marta y la plaza de los Protomártires Romanos y desde el Arco de las Campanas saldrá a la plaza de San Pedro y entrará en la Basílica Vaticana por la puerta central.
Después en el Altar de la Confesión, bajo el baldaquino, el cardenal camarlengo presidirá la Liturgia de la Palabra, al final de la cual comenzará la visita de los fieles. Los funerales serán el sábado 26 de abril a las 10.00, hora local (8.00 GMT), en la plaza de San Pedro, mientras que hoy miércoles, el féretro será trasladado a la basílica vaticana para recibir el homenaje de los fieles. La ceremonia estará oficiada por el decano del colegio cardenalicio, Giovanni Battista Re. Después, el féretro será trasladado a la basílica de Santa María la Mayor para ser enterrado, según dejó escrito el pontífice argentino en su testamento. Las últimas palabras «Gracias por traerme de nuevo a la Plaza», le dijo Francisco a su asistente sanitario personal, Massimiliano Strappetti, por animarle a realizar su último viaje en el papamóvil el domingo, después de la bendición Urbi et Orbi, recorriendo la plaza de San Pedro entre los fieles. Estas palabras, entre las últimas del pontífice, según los medios vaticanos, muestran una vez más la importancia que le daba «el papa de los desfavorecidos» al contacto con la gente, incluso en sus últimas horas. «Alrededor de las 05.30 de la mañana aparecieron los primeros síntomas, con la pronta intervención de quienes lo cuidaban. Más de una hora después, tras saludar a Strappetti, que estaba acostado en la cama de su apartamento en el segundo piso de Casa Santa Marta, el Papa cayó en coma. No sufrió, todo sucedió rápido, dice alguien que estuvo a su lado en esos últimos momentos», desveló Vatican news.