El cribado reduce en León un 20% los cánceres de colon
«Hay que actualizar el programa para aumentar la participación, que está en el 40%», asegura Francisco Jorquera, que pide más tecnología y profesionales

Muestras de sangre oculta en heces procedentes de los test del cribado.
«El cribado de cáncer de colon es el más rentable del sistema nacional de salud». Francisco Jorquera, coordinador de la Sociedad Española de Patología Digestiva para la prevención del cáncer de colon en Castilla y León y presidente del comité técnico de la Asociación Contra el Cáncer en León, sostiene que el modelo que se implantó en la Comunidad hace más de diez años ha conseguido reducir un 20% los diagnósticos de cáncer de colon en el área sanitaria de León. Este porcentaje significa que ahora se detectan cien tumores menos al año, de los 400 a los 300. «Una disminución muy notable», que además de salud, supone un alto ahorro económico para el sistema sanitario leonés. «Los datos económicos son claros, en cuatro años se ahorran 15 millones de euros a largo plazo».
El cribado de sagre oculta en heces salva vidas. El 8% de los test que se realizan en León encuentran sangre oculta y tras la colonoscopia, siguiente paso del cribado cuando hay un resultado positivo en el test, el 7% sacan a la luz un cáncer invasivo, un 12,5% encuentran un cáncer in situ que se elimina en la misma prueba, y otro 25% detectan pólipos que si se dejan pueden evolucionar en el futuro a un cáncer. Los cánceres de colon que se diagnostican en estadios iniciales tienen una tasa de curación del 95% «pero sin el test, la curación es del 40%, tremendamente bajo», insiste Jorquera. «Ahorro en salud y dinero».
Sin embargo, el programa de cribado no acaba de encontrar la respuesta esperada. Solo el 40% de las personas que reciben la carta en su domicilio invitando a la participación acuden a realizarse el test de sangre oculta en heces, un porcentaje muy bajo comparado, por ejemplo, con el País Vasco, que tiene un adherencia del 80%. «Hay que actualizar el programa, hacerlo más amigable». Para conseguir que todas las personas que están en la edad de participar en el cribado (de 50 a 74 años) se hagan los test de sangre, Jorquera ha propuesto a la dirección general de Salud de la Junta de Castilla y León cambios en el screening. «Hay que tomar otras acciones», dice. Entre las propuestas está la utilización de la tecnología como teléfonos móviles o mensajes SMS «que tan buenos resultados tuvieron durante la pandemia del coronavirus». Hasta ahora, el usuario de una tarjeta sanitaria de Sacyl recibe una carta postal en su domicilio que le invita a participar en el programa, para lo que tiene que pedir cita con su enfermera de referencia, que le facilita un volante y el test de sangre en heces. «Ahora hemos conseguido que se ponga un buzón en los centros de salud donde introducir las muestras porque hasta el año pasado había que volver a pedir cita para llevarlas al laboratorio. Evitamos así uno de los pasos, pero hace falta ponerlo más fácil».

Francisco Jorquera.
Para que la carta llegue al domicilio, la tarjeta sanitaria tiene que estar actualizada. «Hay miles de cartas que se devuelven porque los usuarios han cambiado de casa. Es un atraso mandar cartas cuando se dispone de tanta tecnología».
Jorquera detecta otro punto flojo en el programa, que no invita a participar a los 130.000 funcionarios que no están en el Sacyl y pertenecen a las mutuas. «Quedan fuera, lo que va en contra de la filosofía del programa, que es para toda la población porque si no te invitan a participar no eres consciente de la necesidad».
Otra de las propuestas es pedir la colaboración de las farmacias. «Los farmacéuticos son muy proactivos y pueden dar la información y la divulgación del cribado, que es muy eficiente, sencillo y salva muchas vidas»
Otro problema para Jorquera es que el programa, pionero en Castilla y León, se puso en marcha «a coste cero». «Necesitamos más personal y más tecnología porque el esfuerzo para que el cribado funcione se hace restando recursos a los servicios». Esto significa un aumento de las listas de espera para realizarse una colonoscopia. «El compromiso es que si se encuentra sangre en las heces se haga una endoscopia en menos de ocho semanas, por lo que el resto de pacientes que no están en el cribado tienen que esperar».