Diario de León

José Antonio de Paz, catedrático de León: «Hay un vacío del conocimiento de la fisiología femenina aplicada al deporte»

La última Guía de Salud de la Mujer Deportista del Consejo Superior de Deportes «Es una divulgación simplificada más que una referencia científica»

La salud de las mujeres deportistas necesita de estudios a largo plazo.

La salud de las mujeres deportistas necesita de estudios a largo plazo.Aletelier

Carmen Tapia
León

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«Toda la información que hay sobre la mujer deportista está hecha con estudios a corto plazo. Los hombres están más estudiados que las mujeres». El catedrático de Fisiología de la Universidad de León, José Antonio de Paz, cree que la última Guía de Salud de la Mujer Deportista del Consejo Superior de Deportes «más cerca de la divulgación simplificada que de una guía de referencia científica. El 50% de su contenido recoge nociones elementales de fisiología de la mujer que cualquier graduado en Ciencias del Deporte domina desde sus primeros cursos universitarios. Lejos de constituir documentos de referencia especializados, se asemejan más a material divulgativo básico».

Durante décadas, la investigación en ciencias del deporte se ha realizado predominantemente con hombres «por presentar una fisiología más sencilla que la de la mujer y esta es la razón por la que existe un vacío considerable de conocimiento específico sobre la fisiología femenina aplicada al rendimiento deportivo».

Este especialista defiende que la promoción del deporte en la mujer debe ir siempre acompañada de una vigilancia sistemática de la disponibilidad energética, la función menstrual y la salud ósea, especialmente en contextos de alta exigencia deportiva. De Paz asegura que nunca antes hubo tanto interés institucional ni tantos recursos de financiación destinados a comprender las particularidades de la mujer deportista, pero con resultados poco relevantes. «En los últimos años, han proliferado las convocatorias de financiación específicas para investigar sobre mujeres deportistas, lo cual es sin duda positivo y necesario. Sin embargo, existe el riesgo de que algunos investigadores aprovechen esta oportunidad, más por interés económico, que por rigor científico, produciendo estudios mal diseñados que contribuyen poco al conocimiento real, y la calidad científica de muchas publicaciones dista de ser la deseable». Pone como ejemplo la Guía de Salud de la Mujer Deportista. «Se produce un problema de consistencia y de credibilidad cuando estos textos se presentan con la apariencia de que traducen la investigación científica en recomendaciones prácticas para el entrenamiento. Aquí es donde los errores metodológicos se vuelven más preocupantes: conclusiones generales extraídas de estudios con muestras reducidas y poco representativas, y una tendencia alarmante a sobrevalorar la significación estadística sin considerar la relevancia clínica real de los datos de las investigaciones».

José Antonio de Paz

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«La ciencia debería orientarse a identificar subgrupos de mujeres con características comunes y estudiar sus respuestas específicas»José Antonio de Paz

Los errores de interpretación se reproducen en las recomendaciones dirigidas a mujeres deportistas. «Se publican estudios y se lanzan directrices basándose en que los números salen, sin preguntarse si esas diferencias importan en el terreno de juego, en el gimnasio o en la pista de atletismo, y si esos datos pueden ser extrapolados a otras mujeres».

¿Salud protegida o comprometida?

La denominación de «la mujer deportista» es una simplificación engañosa. «No existe un arquetipo único, sino una gran diversidad de respuestas fisiológicas, patrones metabólicos, composiciones corporales y regularidades menstruales. Dos deportistas con marcas similares pueden presentar perfiles hormonales completamente distintos y reaccionar de forma diferente a idénticos programas de entrenamiento», explica el catedrático de Fisiología de la Universidad de León e investigador del Ibiomed, que considera que es necesario replantear el enfoque investigador de una forma menos generalista en lugar de buscar recomendaciones válidas para ‘todas las mujeres deportistas’. «La ciencia debería orientarse a identificar subgrupos de mujeres deportistas con características comunes y estudiar sus respuestas específicas. ¿Qué porcentaje de deportistas se ve realmente afectado por las fluctuaciones hormonales en su rendimiento? ¿Qué características comparten? ¿Existen marcadores que permitan identificarlas?....», asegura.

 Poco monitorizada

La alta dedicación deportiva insuficientemente monitorizada, puede generar situaciones donde el ejercicio intenso, lejos de proteger la salud de la mujer, la compromete. «Uno de los síndromes más conocidos en medicina deportiva femenina es la Triada de la Mujer Deportista, frecuentemente denominado hoy como Deficiencia Energética Relativa (RED-S, de Relative Energy Deficiency in Sport). El RED-S se origina cuando existe una disponibilidad energética insuficiente crónica y la ingesta calórica no cubre el gasto energético derivado del entrenamiento y las funciones vitales básicas. Esta situación puede ocurrir con o sin trastornos de la conducta alimentaria subyacentes. Algunas deportistas restringen voluntariamente su alimentación buscando un peso corporal competitivo, mientras que otras simplemente no consiguen compensar sus elevados requerimientos energéticos», alerta. Este trastorno, en el caso de las mujeres, se puede manifestar con uno o varios signos como bajo peso, disfunción menstrual (oligomenorrea o amenorrea) y baja densidad mineral ósea para su edad (osteopenia relativa a su grupo de edad, o incluso osteoporosis). Síntomas que pueden aparece de forma aislada o de forma combinada (tríada completa). 

   «Algunas deportistas presentan los tres componentes clásicos, otras muestran solo uno o dos. Los estudios de corte epidemiológico muestran que la tríada completa afecta entre un 1,5% y un 6,7% de las deportistas; la presencia de dos entre un 2,7% y un 27%, y la aparición de uno solo de los componentes entre un 16% y un 60% de las deportistas. La frecuencia varía en función del deporte practicado y el mayor riesgo de presentar el RED-S son los deportes de fondo y medio fondo, la gimnasia rítmica y artística y los deportes con categorías de peso (lucha, remo ligero, halterofilia por categorías, etc.). Además, se puede acompañar de problemas en la función inmunitaria, alteraciones psicológicos y cognitivos", alerta.

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