Diario de León

El globo del ayuno intermitente pincha

La restricción periódica de alimentos no está a la altura de la fama que ha cogido en redes este método de adelgazamiento

Campaña 'Mirarse bien' del Hospital Clinic, de la pasada Navidad, para evitar la presión de las dietas.

Campaña 'Mirarse bien' del Hospital Clinic, de la pasada Navidad, para evitar la presión de las dietas.efe / marta pérez

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EFE
Madrid

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El ayuno intermitente no está a la altura de su fama para perder peso. La mayor revisión de la evidencia científica llevada a cabo hasta la fecha sobre esta práctica, muy popularizada en las redes sociales por sus «beneficios metabólicos", indica que no es más efectiva que hacer dieta o llevar una vida saludable.

El metaanálisis que publicó este lunes el Sistema Cochrane ha incluido 22 estudios sobre el ayuno intermitente, con casi 1.995 participantes adultos de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica, con seguimiento de 12 meses.

La revisión evalúa las modalidades de ayuno intermitente, como son la restricción en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación limitada por intervalos de tiempo. Los investigadores, entre ellos Eva Madrid, del Institut de Recerca Sant Pau de Barcelona, comparan el ayuno intermitente con los consejos alimentarios tradicionales para no engordar y con qué ocurre cuando no hay ninguna intervención.

Sus conclusiones apuntan a que el ayuno intermitente no resulta especialmente eficaz para la pérdida de peso en adultos con obesidad o sobrepeso, los cuales mostraron una pérdida de peso moderada con esta práctica. Además, los autores tampoco aprecian ninguna diferencia significativa respecto al asesoramiento dietético habitual o a la mejora en los hábitos de salud.

"El ayuno intermitente podría ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales hacia esta práctica”, señala uno de los autores de la revisión, Luis Garegnani, investigador en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

Los investigadores reconocen que aún hay pocos estudios que hayan estudiado el impacto del ayuno intermitente a largo plazo. Teniendo en cuenta que la obesidad es, precisamente, una enfermedad a largo plazo, eso dificulta que el ayuno intermitente tenga un respaldo científico fuerte, al menos de momento, como para ser recomendada clínicamente, señalan. La mayoría de los estudios incluidos reclutaron predominantemente a poblaciones blancas en países de ingresos altos. Los autores advierten de que sus resultados podrían dar pistas, pero que no se pueden extrapolar a toda la población, ya que podrían variar según el sexo, la edad, el origen étnico, el estado de la enfermedad o los trastornos o conductas alimentarios subyacentes.

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