La antropóloga que hizo hablar a los huesos de Girón
El mítico líder de la guerrilla antifranquista en León tiene signos en sus rodillas de las subidas por el monte, fumaba y masticaba tabaco y padecía otitis

Laura González Garrido, con el esqueleto recompuesto de Girón en el Laboratorio de Antropología Física de la ULE.
Cuando la misión arqueológica y antropológica de Sputnik Labrego se adentró en el cementerio del Carmen de Ponferrada había 95 restos posibles de Manuel Girón, el guerrillero antifranquista abatido por la Guardia Civil el 2 de mayo 1951, en las Puentes de Malpaso (Molinaseca. El Bierzo). Su asesinato fue casi el punto final de la guerra de guerrillas que libraban los huídos del monte desde casi el comienzo de la Guerra Civil.
En 2024, la exhumación e investigación de los restos coge fuerza en el cementerio ponferradino. Primero se apartaron 29 de lo que fue el cementerio civil, mezclado con el católico a raíz de una ampliación. Se decidió investigar a fondo un total de 11, que fueron sometidas a pruebas de ADN. Los individuos 7 y 14 eran los que más coincidencias guardaban con el hombre que buscaban: 41 años de 1,62 metros de estatura con un tiro en la nuca y una fractura en un dedo en la mano izquierda, fruto del combate que la guerrilla había librado en Corporales en enero de 1951.

Imagen de Girón difundida en RTVE.
Manuel Girón Bazán (1910-1951) había sido cavador de viñas. Militaba en la UGT y cuando se echó al monte tenía 26 años. La antropóloga leonesa Laura González Garrido fue la encargada de analizar los esqueletos. «Me obsesiono con la figura de Girón», admite, contagiada por el historiador y promotor de Sputnik Labrego, Alejandro Rodríguez Gutiérrez.
Fue este investigador quien se percató de un detalle que ha sido decisivo en el hallazgo de los verdaderos restos de Girón y no el que durante años se creyó enterrado en Montearenas, donde aún está una lápida con su nombre. «Un compañero de Girón quiso exhumar sus restos porque sabía donde estaban, pero se equivoca porque el cementerio sufre una transformación en 1954», explica la antropóloga.
En el cotejo de los restos 7 y 14 el análisis de ADN realizado en el laboratorio Tecnalia de Vitoria descarta al segundo, aunque ya lo sospechaban porque «tenía la mano izquierda reventada y de Girón sabiamos de la lesión concreta en un dedo», explica.
El número 7 dio positivo con un sobrino de Girón, Ramón, el hijo de Tita Girón, una hermana del guerrillero. El ADN mitocondrial ofreció un 99,996% de coincidencia. «La suerte es que es hijo de hermana y comparten el ADN mitocondrial». Las mitocondrias son los orgánulos que dan energía a las células. Se transmite intacto por herencia materna.
El esqueleto positivo tenía la fractura en uno de los dedos de la mano izquierda, pero está incompleto. «En los años 60, Ponferrada vive el auge del carbón y el cementerio se les queda pequeño». La pérdida de media pierna del cuerpo de Girón se atribuye a los trabajos en las nuevas tumbas.

El cráneo de Girón reventado por la bala y cosido por la antropóloga.
También le falta la cara y la base del cráneo, algo que tiene que ver con el largo tiempo —más de 20 días— que estuvo expuesto el cadáver y su putrefacción antes de ser inhumado. En la nuca tiene un tiro y el cráneo quedó reventado de dentro para afuera, tal y como apunta la fractura perimortem que se ha encontrado.
El examen antropológico no ha podido determinar con qué arma fue abatido por el compañero traidor, un infiltrado por la Guardia Civil, de nombre José Rodríguez Cañueto, natural de la comarca de Cabrera. «Esto va a quedar para la leyenda», señala. La bala era del calibre 9 mm largo, que es compatible tanto para subfusil como para pistola porque comparten el mismo proyectil.

La lápida que cubre el nicho donde se enterraron los restos que no son de Manuel Girón.
La tradición oral tiene dos variantes sobre cómo se produjo el crimen. Una señala que Girón estaba en el monte en Las Puentes de Malpaso y se iba a afeitar después de tomar unas notas en su libreta. La otra cuenta que mientras escribía en su cuaderno deja el subfusil, momento que Cañueto, que estaría limpiando su arma, aprovechó para levantarse y dispararle. «Fue un tiro de ejecución, a quemarropa, que le reventó el cráneo».
No encontraron calzado, «o estaba descalzo o no se conservó», y como objetos reseñables se hallaron un botón pequeño de la camisa, con cuatro agujeros, uno mediano, del pantalón, un cinturón de cuero negro y una cremallera de la parte del brazo izquierdo de la camisa. El análisis óseo aporta un poco de luz sobre la vida que llevó el hombre y el guerrillero en el monte. Unas líneas bien definidas en las rótulas son la señal de que «ha caminado mucho y subido muchas cuestas», apunta la bioantropóloga. Estas señales se encuentran en el tendón que une la rótula con el cuadriceps. «Son marcadores músculo-esqueléticos».
Los huesos también tienen signos de una artrosis muy leve. «Llama la atención que habiendo sido cavador de viñas tiene la columna en perfecto estado para sus 41 años», explica Laura González Garrido. Uno de los debates que tuvieron durante la investigación fue la posibilidad de que los restos pertenecieran a uno de los hermanos de Manuel, Jesús, fallecido con 23 años y cuya muerte también está rodeada de misterio. El otro hermano, José, logró huir a Francia.
Jesús era más pequeño que Manuel, un dato que ha sido revelador para determinar que se trata del mítico guerrillero berciano. «A partir de los 35 años se calcifica el cartílago tiroides y la antropología forense da a estos restos una edad superior a los 35 años.
El perfil biológico dice que el esqueleto corresponde con la edad de Girón». Además, a los 23 años, «la articulación del esternón con la clavícula tendría ondas de no estar fusionado», cosa que no ocurre en el esqueleto identificado como Manuel Girón Bazán. Un rasgo singular y probablemente familiar que encuentra en los restos de Girón es un ‘foramen’ en el esternón. «Es una variante que seguramente tenga toda la familia», apostilla la científica.
«Ha sido encontrar a una leyenda de la lucha antifranquista cuando se cumplen 75 años de su muerte»
También tiene el sifoides bífido, otra variante anatómica de algunas familias. Estas características singulares hacen afirmar que «si no hubiéramos tenido ADN, se hubiera podido investigar en la familia». De los dientes se deduce que Girón fumaba y masticaba tabaco, cosa que ha deducido por la tinción negra, a partir de un análisis comparativo con un individuo del siglo XIX.
El examen de los restos de Girón ha sido exhaustivo. Los huesos denotan que era diestro por el marcador de la clavícula (fosa romboidea en la clavícula derecha) y entre las patologías que patología aparece claramente una sinusitis crónica cuya huella queda en los senos frontales y una otitis por el hueso petroso del oido medio, que normalmente debe estar liso. Causa de la muerte: traumatismo cráneo encefálico por paso de proyectil de arma de fuego, posiblemente de 9 mm. largo, compatible tanto para subfusil como para pistola. «Le buscábamos, pero ha sido una sorpresa. Parece que quería que le encontráramos», justo cuando se van a cumplir 75 años de su muerte.
La incógnita ahora es a quién pertenece el puñado de huesos que, dentro de una caja de cartón, fueron enterrados en la tumba familiar de Manuel Girón del cementerio de Montearenas de Ponferrada. De momento, no se ha planteado hacer un estudio genético. Los restos de Girón se estudiaron y están depositados en el área de Antropología Física de la Universidad de León.
"La identificación humana no es una cuestión de opinión, sino de evidencia científica"
Estas inquietudes le llevaron a alistarse como voluntaria de la ARMH en 2015. Trabajó intensamente en los casos de Francisco Alonso, ejecutado en Geras, y la maestra Genara Fernández García, fusilada en 1941 en Puente Castro y exhumada en 2019, o la fosa de Villadangos, entre otros.
Desde 2021 trabaja para Sputnik Labrego. «La identificación humana no es una cuestión de opinión, sino de evidencia científica, solo puede establecerse con certeza mediante métodos científicos, y hoy la genética es su herramienta más decisiva», afirma.