Historias de superación, Rkia Ouhsayn: «Estoy muy agradecida a Extranjería»

Ángelopez
El teléfono de Rkia Ouhsayn recibe una media de diez llamadas diarias de personas que necesitan su ayuda como traductora y acompañante para hacer gestiones o acudir a una consulta médica. Esta marroquí que trabaja en la cocina de un restaurante de León, dedica parte del tiempo libre a ayudar a sus compatriotas que, como ella hizo hace veinte años, llegan a España en busca de oportunidades laborales.
Rkia conoce muy bien el estrés y las «muchas dificultades con las que nos encontramos al llegar», principalmente por el desconocimiento del idioma, que obstaculiza la agilidad para arreglar los papeles. «Sin dinero, sin conocer el idioma, sin conocer a nadie, fue difícil. Por eso ahora quiero ayudar a todo el mundo que me lo pide y lo hago gratis en mi día de descanso. Lo hago para ayudar, regalar amor, que es lo único que tengo. Todos los que llegan necesitan acompañamiento, ir a las oficinas de Extranjería para arreglar los papeles. Todas las personas que están en esa oficina se muestran muy cercanas con nosotros siempre. Yo solo tengo que agradecerles la disponibilidad, la cercanía y la atención. Nunca he tenido un problema con ellos, y eso que acompaño a mucha gente para ayudarles y hacer de traductora. Nunca nos hemos sentido rechazados y les tengo que agradecer todo lo que hacen por nosotros». No todo es tan fácil como parece y, a veces, también tiene que ponerse seria. «Hay que ser paciente. He visto a extranjeros que llegan a las oficinas y quieren que los atiendan los primeros, para no hacer cola, y se quejan. No puede ser. Si quieres estar con los papeles en regla y trabajar, hay que seguir unos trámites, tener paciencia, esperar y confiar. En la oficina de Extranjería es donde empieza todo y siempre, sin excepción, nos arreglan los problemas». Pero los trámites no acaban ahí. «También les acompaño a Cáritas, a Cruz Roja, a los abogados, a los sindicatos... a todo lo que necesiten y no conozcan bien el idioma ni dónde gestionar los papeles. Mi teléfono no para de sonar». Rhia dejó Elksiba, su pueblo natal, para viajar a su España y reunirse con su marido, que llegó antes que ella. «Ya no estamos juntos y no tengo hijos. En este tiempo he conocido a mucha gente española que son ahora mi familia. Cuando llegas nueva a un sitio tienes que adaptarte y tener una silla entre esas personas. Además, con mi trabajo, puedo ayudar a mi familia de Marruecos. No he dejado de trabajar. Me duele ver a personas que no sacan tiempo para estudiar, para aprender el idioma, que viven en condiciones precarias, en casas compartidas, donde la convivencia es dura». El problema de la vivienda afecta de manera directa a los más vulnerables. «Hay gente que alquila casas que no reúnen los requisitos, pero no se puede protestar porque los echan. Me afecta mucho lo que veo, como casas con humedades donde viven niños pequeños». Rkia Ouhsayn tiene la nacionalidad española desde el año 2022. «No tengo problemas de trabajo, me gusta ser puntual, corresponder a lo que esperan de mí, y me gusta ayudar. Soy una persona pobre, solo puedo dar cheques de corazón».