Las chicas de León son moteras
Cada vez más mujeres recorren las carreteras por ocio y diversión conduciendo sus propias motos

Lourdes Díaz, Susana Reyero, Silvi Saldaña, Natalia Gatón y Marta Martínez.
Las chicas ya no quieren ir de ‘paquete’ en las motos. Subidas en sus propias máquinas, conquistan la carretera a cuatro ruedas para participar en rutas, en solitario o en grupo, y disfrutar «de la libertad y la felicidad» de la conducción a todo gas a dos ruedas. Una treintena de mujeres comparten la afición a las motos en un grupo de WhatsApp, «pero somos muchas más en la provincia de León». Un número creciente que cambia el rol y el perfil del motero tradicional, con las mujeres que se bajan del asiento de atrás y adelantan posiciones de liderazgo en lel vehículo. Este fin de semana han organizado una quedada para recorrer rutas por Asturias y Galicia.
Lourdes Díaz, Susana Reyero, Silvi Saldaña, Marta Martínez y Susana Gatón son cinco de la habituales en las carreteras de la provincia de León, una muestra de las pioneras en abrir caminos antes reservados solo para los hombres. Cada vez son más y las carreteras desdibujan cada vez más los géneros.
Susana Reyero tiene 54 años y lleva 19 subida en la moto. Recuerda las miradas de la gente en los restaurantes de carretera cuando hacía alguna parada en sus primeras rutas con la moto. «Entrabas y se volvían a mirar, no estaban acostumbrados a ver a una mujer vestida de motera conduciendo su propia moto. Todo eso ha cambiado mucho». La afición le viene de familia. «Mi hermano siempre tuvo moto y me dejaba conducirla, me llamaba mucho la atención. Hasta los 35 años no tuve mi primera moto, una Kawasaki Z650. No he tenido accidentes. Lo que sí me ha pasado es que estando parada se me ha caído la moto, por el peso».
Silvi Saldaña es la recién llegada al grupo. «Tengo el carné de moto desde el mes de septiembre. Comencé con una 125, di seis clases de moto y en un año llevo recorridos ya 20.000 kilómetros. Ahora tengo una Suzuki V-Strom 650». Silvi es cocinera, es madre de un hija de 20 años, «lo que me deja tiempo libre para mí, para hacer lo que me gusta y las motos me gustan mucho. Me apunto a las rutas que se organizan y disfruto mucho. Me olvido de los problemas. Hay muchas mujeres que disfrutan de las motos como ‘paquete’, pero conductoras no somos tantas. Cada vez voy conociendo a más gente y me apunto a más salidas».
Libertad
Una palabra común que repiten las cinco y que define la sensación que sienten al subirse a la moto es «libertad». Ser motera no es lo mismo que ser motorista. Para las moteras y los moteros, conducir una moto va mucho más allá de trasladarse de un lugar a otro. Esta afición está muy reconocida sobre el asfalto, con sus propias reglas de saludo y deseos de un buen trayecto. «Da igual si nos cruzamos en la carretera con un hombre o con una mujer, siempre nos saludamos y no hay distinciones». Los motores viven el mundo de la moto, no solo como una afición, sino que es un estilo de vida que se distingue por la vestimenta, la pasión por las motos, el disfrute del trayecto y del paisaje haga el tiempo que haga y compartir con los demás las experiencias vividas.
Los últimos datos del Fichero Informativo de Vehículos Asegurados (FIVA) publicados por Mundo Deportivo en el año 2024, entre los propietarios de una moto en España, solo el 12% son mujeres. Del total de 3,7 millones de motocicletas que había en España ese año, 3,3 millones pertenecen a hombres y poco más de 400.000 a mujeres.
Lourdes Díaz tiene 51 años y hace diez se compró su primera moto que pronto se le quedó pequeña. Esa primera adquisición fue por necesidad, para organizar su vida para atender a sus hijos y sus padres. «El coche no me daba para llegar a todo. Me compré una moto de 125 de potencia y me gustó mucho. Mi marido siempre tuvo moto. Salgo todo lo que puedo. La ruta más larga que he hecho ha sido de 500 kilómetros. En la moto soy feliz, se me van todos los problemas. Es difícil de explicar, o lo vives o no lo lo vives. Salgo todos los fines de semana y también participo en actos solidarios».
Estas mujeres que abren camino, aunque minoritarios, tienen referentes, nombre desconocidos para el público general, pero que apostaron por ampliar el pequeño universo femenino de las motos. Nombres como Laila Sanz, que con solo 7 años participó en su primer campeonato en Corbera de Llobregat y tras varios éxitos deportivos a lo largo de su vida, en 2012 hizo historia al conseguir el Trofeo Femenino en el Rally Dakar y ser campeona del Mundial de Trial. Otros nombres españoles como María Herrera, primera mujer en ganar una carrera del Campeonato de España de Velocidad, con tan solo 17 años, o Ana Carrasco, primera mujer en ganar un título del Campeonato del Mundo FIM, con 21 años, han hecho historia en el mundo de las motos.
Pero las aficionadas a las dos ruedas tampoco pretenden conseguir grandes retos deportivos. Su objetivo es otro. «Sensación de poder, potencia, libertad. Una vez que conduces una moto ya nunca más quieres ii de ‘paquete’ y tampoco nos gusta llevarlos en nuestras motos. No es la misma sensación si conduces tú que si vas en la parte de atrás».
La industria también se ha dado cuenta del cambio y se adapta a las necesidades de los nuevos perfiles de personas que compran y se suben a la moto, con diseños y equipamientos adaptados a la fisonomía femenina.
Natalia Gatón es la benjamina del grupo. Tiene 20 años, pero condujo su primera moto a los 18. Su afición le viene de familia. Su padre es motero «desde siempre» y el rugido de los motores la acompañan desde que nació. «A los ocho años me montó en la moto de paquete y ya no pude bajarme nunca». Reconoce que su padre le ha manifestado el respeto por las motos y sus miedos cada vez que sale a la carretera. «Si siente lo que siento yo», dice su padre: «No hay nada que hacer, le gusta mucho». Natalia, sin embargo, se siente más segura cada vez que se pone al mando del tren delantero y sujeta el manillar con sus manos. «Siento mucha tranquilidad. No me da miedo, me da respeto».
Subidas en la moto se activan los cinco sentidos. «Tienes todo tipo de sensaciones en una moto. Cuando vas en coche te desplazas a un sitio concreto, pero con la moto importa menos el destino, lo más impactante es el recorrido», aseguran, para después advertir que el estado de las carreteras en general no es bueno para disfrutar plenamente del recorrido. «Las carreteras están mal, tienen muchos baches y son peligrosas para los motoristas».
La experiencia más reciente de estas moteras ha sido una marcha a Cangas de Onís. «Llamábamos la atención, todo el mundo nos miraba y nos aplaudían cuando pasábamos juntas con las motos. Cuando ven a cuatro mujeres juntas con la moto se da la vuelta todo el mundo».
Redes sociales
La pertenencia a una comunidad, el amor por las motos y la necesidad de encontrar y compartir nuevas rutas es lo que lleva a muchos moteros a convertirse en influencers con dada vez más seguidores. Es el caso de Lourdes Díaz, autora y protagonista de los contenidos de ‘Lou rider’ en Youtube, que cuenta actualmente con 1.300 seguidores con los que comparte recorridos, restaurantes de carreteras y destinos que recomienda a otros moteros.
La divulgación de rutas por las redes sociales ha convertido a los Picos de Europa en uno de los lugares preferidos por moteros y moteras de distintos países que se desplazan a la provincia de León para disfrutar de sus paisajes por carretera. La mayoría de los moteros y moteras participan en actividades solidarias.