Kilómetros de esperanza en Sahagún
La marcha solidaria hacia Santiago de Compostela recorre la comarca sumando relevos y apoyo a la lucha contra el cáncer

Foto de familia de todos los participantes.
El Camino de Santiago volvió a convertirse estos días en escenario de esfuerzo, compromiso y solidaridad con el paso de la marcha solidaria que, a través de relevos, avanza rumbo a Compostela dejando huella en cada localidad por la que discurre. La comarca de Sahagún vivió ayer una de esas jornadas cargadas de emoción con la llegada de decenas de participantes que mantienen vivo un proyecto nacido hace más de una década y que no ha dejado de crecer.
Uno de los momentos más significativos de la jornada tuvo como protagonista a la deportista Arantxa Martínez, vecina de Sahagún, que alzó los brazos al coronar su llegada a la villa en medio de una sonora ovación por parte de compañeros y vecinos que quisieron acompañarla en un instante cargado de simbolismo. La escena reflejó el verdadero espíritu de una prueba donde el esfuerzo individual se convierte en fuerza colectiva.
La marcha, organizada por relevos, tiene su origen en torno al año 2011, cuando un reducido grupo de deportistas decidió unir deporte y solidaridad en una iniciativa con un claro fin benéfico. Desde entonces, la respuesta no ha dejado de aumentar cada año, hasta alcanzar en esta edición cifras récord tanto en participación como en recaudación.
El balance económico logrado hasta el momento asciende a 500.000 euros, una cantidad conseguida gracias al respaldo de empresas colaboradoras y a las aportaciones particulares realizadas a lo largo de todo el recorrido. Una cifra que será destinada íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer para financiar proyectos de investigación.
El recorrido de este año suma aproximadamente 1.600 kilómetros, con salida el pasado 21 de junio desde Somport y siguiendo el Camino Aragonés hasta enlazar con el Camino Francés. Durante la jornada de ayer, la expedición pasó por Sahagún para continuar después hacia Bercianos del Real Camino, El Burgo Ranero y León, antes de su llegada final a Santiago de Compostela, prevista para el día 28.
Más allá de la exigencia física, la prueba destaca por el compromiso de todos y cada uno de sus participantes, que asumen voluntariamente todos los gastos de la travesía. Un esfuerzo que convierte cada kilómetro en un símbolo de solidaridad y esperanza en la lucha contra esta terrible enfermedad que afecta a miles de personas.