Luis de la Fuente (65 años): «El que no entienda lo que es ser buena persona no sabe de generosidad, solidaridad y compañerismo»
Luis de la Fuente defiende la generosidad, la solidaridad y el compañerismo como pilares de la Selección española y explica por qué la calidad humana forma parte de su idea de equipo
Luis de la Fuente defiende la generosidad, la solidaridad y el compañerismo como claves para construir un equipo en el que el bien general esté por encima del individual.
El talento puede decidir un partido, pero para Luis de la Fuente existe otra cualidad que ayuda a construir un equipo capaz de competir durante años: la calidad humana. El seleccionador español pone el foco sobre los valores que busca dentro de un vestuario y ha dejado una reflexión que trasciende el fútbol.
«El que no entienda lo que es ser buena persona, no sabe de qué está hablando», sostiene De la Fuente al referirse a la convivencia dentro de un equipo. El técnico enlaza esa idea con conceptos concretos: «Generosidad, solidaridad, compañerismo, anteponer el bien general al bien particular, sacrificio, esfuerzo».
Las palabras proceden de su intervención en los Desayunos Deportivos de Europa Press celebrados en mayo de 2026. Allí aseguró que durante sus años al frente de la absoluta ha trabajado con grandes futbolistas y grandes personas y defendió su criterio ante una hipotética elección: «Entre una buena persona y una que no es tan buena, elijo a la buena».
Luis de la Fuente convierte la «buena persona» en una condición para formar equipo
El mensaje adquiere especial interés porque De la Fuente baja el concepto de «buena persona» a comportamientos que cualquiera puede reconocer dentro de un grupo. Habla de compartir, ayudar, sacrificarse y aceptar que el protagonismo cambia.
«Hoy te toca sufrir a ti hoy más que a mí. Hoy yo estoy más acertado, mañana estarás tú. Eso es un equipo, eso es ser buena persona», explica el seleccionador.
Esa filosofía aparece también en su autobiografía, 'La vida se entrena cada día', presentada en 2026. En ella asegura que cuando selecciona a un futbolista exige que sea buena persona y define esa cualidad mediante principios como la solidaridad, la generosidad, la capacidad de sufrimiento y la voluntad de situar al grupo por encima de la individualidad.
El planteamiento tiene una aplicación evidente en un vestuario formado por estrellas. Cada convocatoria reúne futbolistas acostumbrados a ocupar posiciones centrales en sus clubes y obliga a algunos de ellos a aceptar suplencias, menos minutos o funciones diferentes. Para De la Fuente, la capacidad para asumir esos cambios forma parte del funcionamiento colectivo.
Luis de la Fuente explica por qué el compañerismo también ayuda a ganar
La defensa de estos valores tampoco aparece como una reflexión aislada. De la Fuente lleva años relacionando el rendimiento deportivo con la forma en la que convive un grupo.
Ya en 2024 explicaba que gestionar los egos resulta más sencillo cuando se trabaja con «buena gente» y situaba la generosidad, el compañerismo, la solidaridad, el esfuerzo y el sacrificio entre los valores ligados al concepto de equipo.
En marzo de 2025 volvió a insistir en una charla con estudiantes: «Si se cuenta con buena gente, te lleva menos tiempo conseguir los logros». Entonces destacó que en la Selección había compañeros generosos, solidarios y con capacidad de sacrificio, cualidades que, sumadas al talento futbolístico, acercan al grupo a la posibilidad de ganar.
La idea permite entender mejor una parte de la gestión que ha caracterizado su etapa como seleccionador. El técnico ha convertido términos como «grupo», «familia» y «equipo» en elementos recurrentes de su discurso. En mayo de 2026 resumía la fórmula con otra frase: «Nuestra fortaleza es nuestra unión, el sentimiento de equipo».
La utilidad de sus palabras aparece cuando la reflexión sale del terreno de juego. Un equipo deportivo, una empresa o cualquier proyecto colectivo comparte una tensión parecida: equilibrar las capacidades individuales con un objetivo común.
De la Fuente plantea una fórmula sencilla. El talento conserva su importancia, aunque necesita convivir con personas capaces de compartir responsabilidades, ceder protagonismo y sostener al compañero cuando atraviesa un momento peor.
«Hoy yo estoy más acertado, mañana estarás tú» concentra esa idea. El rendimiento individual cambia; la estructura del grupo permanece. El compañero que ocupa un papel secundario hoy puede resultar decisivo mañana.
El seleccionador ha defendido este criterio incluso al hablar de sus convocatorias. En una comparecencia de mayo aseguró que, ante dos jugadores capacitados, escogería al que considera mejor persona porque a largo plazo puede aportar más al colectivo.
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