Miles de niños y sus familias aguardan en la plaza de San Marcelo la salida de la procesión y la llegada del obispo para la bendición de los ramos.
Julián López, el obispo de León, resaltó que los niños son los verdaderos protagonistas del Domingo de Ramos, durante la bendición de las palmas.
El buen día acompañó a los niños, orgullosos de mostrar sus palmas.
La Corporación municipal en forma de ciudad, encabezada por el alcalde Francisco Fernández, acompaño a la procesión.
La Borriquilla aguardaba la procesion escoltada por vallas ante la mirada de los niños que escrudiñaban todos los detalles del paso, acompañando su curiosidad con decenas de preguntas a sus progenitores.
La impaciencia de los pequeños -antes de la bendición- ponía en peligro sus flamantes palmas con lazos, muchas de ellas a punto de ser usadas como espadas.
La procesión, que partió desde la plaza de San Marcelo, llegó arropada por miles de personas a la Catedral, donde se celebró la misa.