Diario de León

Cosas de aquí | Naturaleza cercenada

Doblegados por la sierra

Ecologistas y vecinos denuncian la tala de vegetación crecida espontáneamente entre las piedras de la escollera del Bernesga y el Ayuntamiento dice que la «suavizará», pero no la parará

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Ana Gaitero - león
León

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Lo que las escolleras que sujetan el río Bernesga a su paso por la ciudad de León no han podido impedir -el renacimiento de la vegetación de ribera arrasada con la canalización del caudal- lo ha cercenado la mano de la Concejalía de Parques, Jardines y Limpieza del Ayuntamiento de León. La denuncia del grupo ecologista Urz ante el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Duero, así como las numerosas llamadas de protesta recibidas en el 010, han obligado a reconsiderar la tala de chopos, sauces, álamos, fresnos, arces y otras especies de vegetación de ribera que han crecido de manera espontánea entre las piedras desde la reforma llevada a cabo hace varios años. La margen izquierda del Bernesga aparecía ayer sembrada de pequeños montones con los restos de esta vegetación salvaje que sólo la sierra ha logrado doblegar. «Estos árboles sirven de sustento a abundantes especies de la fauna propia de ambientes urbanos y de ribera, además de contribuir a integrar visualmente el río tras las obras de canalización que degradaron de manera notable el paisaje», indica María Álvarez, presidenta del colectivo conservacionista. «Intentaremos hacer una tala más selectiva, pero hay algunos árboles que, por sus dimensiones, dañan la escollera y no podemos dejarlos», precisó el técnico Óscar de Paz. Según el Ayuntamiento, para conciliar la integridad de la escollera y la vida vegetal sobre la misma «obligaría a los equipos de jardines hacer casi una labor permanente en el río, que hipoteca otras labores», precisó. El Ayuntamiento asegura que ha recibido llamadas para que se corten los árboles porque «dicen que dan sensación de abandono», indicó. Sin embargo, Urz exige «un cambio de mentalidad y de actitud en el tratamiento a nuestros ríos» e incluso se invita a seguir ejemplos como las intervenciones realizadas en cascos urbanos como Burgos, Palencia y Zamora. «Han sido capaces de intervenir en los ríos urbanos respetando las características de los mismos», añade María Álvarez. La legislación de aguas «prohibe la degradación del entorno de los cursos de agua y aboga por el mantenimiento de la vegetación de ribera, prohibiendo su destrucción», recalca Urz. El problema de la escollera que encauza el río entre el puente de San Marcos y la plaza de Toros -explica el técnico municipal- es que «en cuanto se mueve una piedra empieza a levantarse 100 o 200 metros cuando hay crecidas en invierno». En cambio, aguas arriba, la escollera se está revegetando de manera natural y sin problemas porque se ejecutó con piedras más grandes. Pero «en la parte de abajo estamos condicionados por la obra que se hizo anteriormente». El Bernesga a su paso por León es un río de meandros, de tal manera que el cauce disipa su energía de manera natural haciendo curvas. Su encauzamiento no ha logrado vencer esta tendencia natural que es la causa del hundimiento de una de las zapatas que sujeta la pasarela peatonal cercana a la plaza de Toros.

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