El balance de víctimas del maremoto supera ya los 80.000 muertos, aunque Cruz Roja los sitúa en más de 100.000.
Entre tastas imágenes de desgracia, sorprenden algunas historias, como la de este bebé, que sobrevivió junto a su hermana gracias a un colchón.
Tras la devastación la carencia de práctimente todos los productos básicos es alarmante. En la imagen, una cola de indonesios esperan para conseguir gasolina.
Las improvisadas morgues se multiplican al tiempo que las cifras de muertos no paran de aumentar.
Hasta el momento, el índice de fallecidos ya llega hasta las 70.000 víctimas por el maremoto.
La ONU teme que estas cifras aterradoras se dupliquen por la proliferación de epidemias.
Mientras, la comunidad internacional intenta mitigar en lo posible los efectos del tsunami.
Sin embargo, los equipos médicos y de rescate no logran acceder a algunas zonas, anegadas o bajo control rebelde.
Dos días después del seísmo que se tornó en maremoto asolando el sureste asiático, y casando decenas de miles de muertos, las autoridades temen que las epidemias agraven la tragedia.
Mientras las cifras de muertos y desaparecidos aumentan, ya se sabe que en países como Tailandia centenares de turistas han perdido la vida.
Sri Lanka, uno de los países más devastados, ha comenzado a enterrar a sus muertos sin haber tenido apenas tiempo para reponerse de los importantes daños materiales.
Hay quienes todavía buscan a sus seres queridos entre las decenas de fotografías que cuelgan de los hospitales.
Lejos de encontrar una salida a la crisis, el intenso olor a los cadáveres en estado de descomposición hacen hablar a las autoridades de una catástrofe sin precedentes.
Los países occidentales con turistas en la zona, como la isla de Phuket, hacen lo imposible para acelerar los trámites de repatriación de sus ciudadanos.
Las oenegés actúan ya sobre el terreno mientras que las instituciones europeas han abogado por crear una conferencia de donantes para con los países damnificados.
Para evitar epidemias, numerosos cuerpos yacen ya en fosas comunes improvisadas.
Ante el temor de que las réplicas levantes de nuevo olas de más de 20 metros, la zona costera de países como la India han comenzado a ser evacuadas.
También los extranjeros desplazados a los puntos de la tragedia, como esta francesa recién llegada de su dramática aventura en el paraíso.
Las imágenes de dolor se repiten por los países arrasados por las terribles olas que ahogaron las costas del océano Ínidco.
Una vez más, la naturaleza se ha cebado con el Tercer Mundo. La escasez de recursos de estos países ha intensificado la gravedad de las consecuencias del maremoto.
Un informe de las Naciones Unidas establece una relación directa entre pobreza y el impacto de los desastres naturales. A mayor pobreza, mayor es el impacto.
En países como Bangladesh, India, Sri Lanka e Indonesia, cuyos sistemas sanitarios están crónicamente colapsados, son pocas las herramientas para brindar asistencia médica.