Diario de León
Pedro García Trapiello

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UNA PANDILLA de ferraris amarillos y coloraos que cuestan un cojón y, además, cincuenta millones de leandras, una pandilla gemela de estos coches despampanantes compareció el domingo en la plaza de San Pedro de Roma a esa hora de la bendición papal y de la charleta dominical que suelta su santidad desde la altura lejana de aquella ventanona. ¡Una panda de ferraris en la basílica! Estaba previsto. Aparcaron juntitos en aquel ombligo de la cristiandad. A estos cochazos hijos de la madre del lujo y del disparate hizo alusión el Papa en su alocución y a ellos enchufó también la bendición. El obispo de Roma puso voz a la publicidad soñada por todo negociante tuerto o multinacional pecadora, esto es, que el mismísimo vicario de Cristo se convierta en valla publicitaria, cite marcas o pose junto a un mercedazo como el que le regalaron los alemanes a Wojtyla, quien, al parecer había comprometido lo mismo con los ferraris, cosa que ahora ha resuelto Ratzinger con el hisopo barriendo para casa, para la escudería italiana. Mal precedente. A ver cómo se niega ahora que bendigan también a volvos y seats con agua de peruco o de manatial divino. Dice Piru que desde que el cardenal Segura bendecía los tanques de Franco que marchaban a la matanza no se había visto cosa igual, porque si el diablo usa coche -y nadie puede demostrar los contrario- será sin duda uno de estos bólidos rojos que alcanzan la mismísima velocidad del pecado y que, por alguna razón, siempre van con una tía buenísima dentro que tambén acudió a la basílica; a la bendición y... a enseñar. Ese coche representa el poder, el despilfarro, la soberbia y el pijo tieso. A bendecirlo. Pero el agua bendita le resbala porque está blindado contra la piedad, la caridad y hasta la fe que un turista perdió allí mismo porque pensó con rotunda lógica que, si les habían dejado entrar en recinto sagrado donde sólo rula el papamóvil, es porque eran de los cardenales de la curia y camarlengos de la diplomacia vaticana. Piru tiene dicho muchas veces algo con dibujo de profecía: llegará un día en que patrocinarán las misas y veremos en las casullas de los curas la marca del yogur que sponsoriza la cosa... o de «talleres Gerardo» si se trata de curas de aldea. Márquetin, monseñor, márquetin. ¿Quién se priva?

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