Con un niño y una caña
Una veintena de niños leoneses, trece hijos de inmigrantes, comparten una jornada de pesca y aprendizaje en Vegas del Condado mientras dan una lección de integración y convivencia
10.00 horas. Mochila puesta, bocadillos preparados y un autocar lleno de sonrisas esperando iniciar un día especial. La idea partió de Cruz Roja España en León dentro de su objetivo de promover iniciativas que propicien la integración de las familias inmigrantes en la sociedad leonesa y favorecer así sus relaciones interpersonales. Consideraron que serían los más pequeños sus mejores aliados para alcanzar este propósito, por eso organizaron una jornada de convivencia entre niños leoneses, oriundos unos y otros hijos de inmigrantes, que compartieron un día apasionante en el aula de la naturaleza de Vegas del Condado. Los chavales, desde tres años el más pequeño hasta trece el mayor, se quedaron en algún caso asombrados al ver tal cantidad de truchas encerradas a su disposición en un estanque, o al contemplar las distintas especies de peces que pudieron ver conservadas en botes con formol. Con ayuda de sus monitores, entre ellos, Sara Alvado y Óscar S. García, voluntarios de Cruz Roja Juventud, los emocionados pequeños se divirtieron conociendo la flora del aula, además de aprender las variedades de plumas de gallo con las que se elaboran los anzuelos de mosca seca. Los críos, que permanecieron atentos a las diferencias esenciales entre pesca de caza y pesca deportiva, esperaban con especial emoción e impaciencia el momento de aplicar lo que habían aprendido. El momento más divertido Durante toda la jornada las risas y juegos entre ellos fueron constantes pero lo mejor estaba por llegar. Con la caña en la mano llegó el plato fuerte de la aventura. Momentos de nervios y preguntas que no impidieron que la práctica de la pesca sin muerte se convirtiese en el momento más divertido y especial de la jornada. Estos pequeños dispondrán cada dos semanas de la posibilidad de aprender mientras disfrutan de lugares como el Coto Escolar o el Musac, entre otros, gracias a este programa de Cruz Roja, que no es la primera vez que lleva a cabo iniciativas de este tipo. De nuevo los más pequeños vuelven a sorprender y dan una lección de convivencia y compañerismo a sus mayores, en un día en el que ajenos a las desgracias y pesares que invadían los medios, demostraron que tolerancia, ilusión y diversión son ingredientes infalibles para gozar de un día feliz e inolvidable. La próxima cita les acercará a la flora y fauna de León y al arte moderno.