Almadén, un parque temático a 700 metros bajo tierra
Las instalaciones, recién inauguradas, permiten a los visitantes descender hasta las entrañas de una explotación de mercurio que se remonta a los tiempos de los romanos 1396927554

Imagen de una de las galerías de la mina de mercurio más importante del mundo, la de Almadén
Los romanos comenzaron a explotar sus minas de mercurio hace más de 2.000 años. En la década de los setenta sufrió una gran crisis de consumo y más recientemente la Estrategia Comunitaria del Mercurio de la Unión Europea, que exige el cese total de la producción y exportación de este mineral en 2011, ha obligado a reconvertir las viejas minas de Almadén (Ciudad Real) en un auténtico parque temático de la minería que conduce a sus visitantes a las entrañas mismas de la tierra. Acercarse al Parque Minero de Almadén, recién inaugurado, permite revivir las duras condiciones en las que los trabajadores extraían el cinabrio -sulfuro de mercurio- a pico y pala hasta que llegaron los primeros avances tecnológicos en el siglo XX. Y es que las minas, con una profundidad de hasta 700 metros y 25 plantas, pueden ser visitadas previo pago de la entrada de 10 euros -sólo 6 en el caso de los grupos- recorriendo la planta superior, excavada a 50 metros de profundidad entre los siglos XVI y XVIII. A esta galería, la del Pozo de San Teodoro, se accede a través de un montacargas que conecta con un tren minero de transporte. Si esta mina ya sorprende a quien se atreve a bajar a ella, los pozos de extracción y los talleres y hornos de destilación para producir mercurio también asombran a quienes los visitan. Trabajos forzados Además, este Parque Minero cuenta con un museo y un centro de interpretación de la minería que explican las técnicas empleadas a lo largo del tiempo, la historia de esta mina y la química del mercurio, único metal pesado en estado líquido a temperatura ambiente. Todo ello se encuentra en un recinto cerrado hace siglos para que las herramientas y la leña de los hornos no pudieran ser robadas. Pero fuera de este cerco minero, Almadén también ofrece la posibilidad de visitar otros edificios históricos vinculados a su mercurio: la Academia de Minas, de 1782, la plaza de toros -curiosamente hexagonal-, construida para obtener rentas con las que edificar el Real Hospital Minero de San Rafael, la Casa de la Inquisición en la que vivió la familia de banqueros de los Függer (Fúcares) durante su gestión de esta mina en el siglo XVI y la Real Cárcel de Forzados, empleada como presidio para condenados a trabajos forzados en la mina desde 1754 hasta el año 1800, momento en el que el rey Carlos IV prohibió este tipo de penas. Patrimonio de la Humanidad El Parque Minero de Almadén es fruto de la transformación realizada en las instalaciones mineras de Minas de Almadén y Arrayanes S.A. (Mayasa), propiedad del grupo público Sepi. Veinte millones de euros se han invertido en este proyecto turístico, educativo y científico que pretende ayudar a la recuperación económica y social de esta comarca, una de las más deprimidas de Castilla-La Mancha, junto a un plan de reindustrialización. Los siguientes objetivos de sus responsables son lograr que la Unesco las declare Patrimonio de la Humanidad. «Hay muchos elementos que hay que poner en valor, como el Pozo de San Joaquín y la sala de máquinas de este pozo que es una auténtica maravilla», apunta Eduardo Martínez, presidente de Mayasa. En cierta forma, Almadén ha sido patrimonio de todos ya que desde la época de los romanos este yacimiento de mercurio -el mayor del planeta- se ha excavado de forma continuada hasta 2001 y de él se ha obtenido una tercera parte de los 22 millones de frascos de mercurio -más de 250.000 toneladas- que se han consumido en el mundo.