Diario de León

| Crónica | El problema del TDAH |

Acelerados y descentrados

Entre el 4 y el 5% de la población infantil española sufre trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Los padres reclaman psiquiatras infantiles para tratar a los niños

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Rafael Herrero - madrid
León

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«Un día mi hijo de once años explotó. Nos llamó angustiado y dijo que no podía más, que no quería vivir así. Cogió un cuchillo de la cocina y se lo puso en la tripa, dispuesto a matarse». «Natalia tenía tres años y medio. Para mí era una auténtica pesadilla dar a entender que en casa se transformaba, como Dr. Jeckill y Mr. Hide. En esa época pasaron por mi casa once chicas internas. No aguantaba más». «Es un niño inquieto, demasiado nervioso; no deja de moverse ni de molestar a los demás. Sufre arranques de furia en cuanto se ve contrariado. Se pasa el día discutiendo». «Se enfadaba con cualquier tontería y si no se le hacía caso, se golpeaba la frente con el suelo o la pared. El salir a dar un paseo se convertía en un suplicio. Al menor descuido, salía corriendo hasta que le perdías de vista. Salía furioso del colegio y me provocaba continuamente. Era agresivo, desafiante y tremendamente disperso». Son testimonios directos de madres con hijos que sufren el síndrome de hiperactividad y déficit de atención. Unos relatos plasmados en un libro editado por Anshda, la asociación de padres de estos menores, en el que se recoge el dolor y la denuncia social de su situación. La historia de las madres con hijos hiperactivos oscila desde el agotamiento a la frustración, no exenta de esperanza. A veces se ven incapaces, aturdidas, «como en un laberinto, una espiral que te absorbe cada vez más», retrata con emoción una de ellas. «Vivimos en una tensión familiar constante que, en ocasiones, degenera en depresiones». Y el sentimiento de culpa. «El niño comenzó a desafiarnos, a no obedecer ni escuchar... la gente lo primero que piensa es que es un niño muy mal educado. Tú te sientes fatal, inútil, avergonzada, triste, desesperada». Para seguir indagando en la búsqueda de soluciones a este síndrome, este viernes se inició en Madrid el Congreso 2008 sobre el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que se extenderá hasta el domingo, día 27. Más de un millar de médicos, psicólogos, padres y educadores debatirán sobre un trastorno que sufre entre el 4 y el 5% de la población infantil y una media de dos alumnos por cada aula durante los cursos de educación primaria, según el doctor Alberto Fernández Jaén, neuropediatra del Hospital La Zarzuela, de Madrid, y miembro del comité científico del Congreso. Los síntomas esenciales de este síndrome son la hiperactividad, la impulsividad y los problemas de atención, situaciones que cuando se producen con una marcada intensidad repercuten en el entorno escolar, social y familiar. Los niños afectados siempre están en movimiento, son olvidadizos, se distraen con mucha facilidad y con frecuencia pierden el interés por lo que están haciendo. Problemas en el sistema central El trastorno de estos niños reside en que padecen una alteración a nivel del sistema nervioso central y, según algunos expertos, tiene un origen fuertemente marcado por los genes, aunque el entorno es fundamental para que el síndrome se desarrolle y adquiera mayor o menor virulencia. El desorden acarrea importantes secuelas al niño, ya que se ve abocado al fracaso escolar y a una frecuente mala relación con sus compañeros. Más a largo plazo, si su trastorno no es corregido, el deterioro de sus relaciones sociales puede traducirse en la edad adulta en problemas laborales, dificultades en las relaciones de pareja, conductas antisociales y otros trastornos psiquiátricos.

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