| Crónica | Un cuadro distinto |
El futuro negro del Himalaya
Oscuro, tirando a negro, se vislumbra el futuro de la cordillera más alta del mundo a consecuencia del cambio climático
Hace medio siglo las imágenes del techo del planeta se conjugaban en blanco y una sinfonía de grises. Fotografías añejas del Himalaya mostraban una sucesión de picos nevados, largas lenguas glaciares, lagos de montaña rebosantes de agua y hielo. Hoy, cincuenta años después, las mismas estampas, ya en technicolor, desvelan un cuadro distinto, colorista y lúgubre a la vez. Porque oscuro tirando a negro se presenta el futuro de la cordillera más alta del mundo. Como la Antártida, el Ártico o Groenlandia, el Himalaya es un balcón privilegiado para asomarse a los efectos del cambio climático sobre las grandes masas heladas de la Tierra. El aumento de las temperaturas ha acelerado el deshielo de sus cumbres, la mayoría de los glaciares están en franco retroceso, el régimen de lluvias ha variado y peligra el aporte estacional de agua al curso de grandes ríos. Los diez sistemas fluviales más importantes de Asia se nutren de los hielos del Himalaya. A su vera, en las montañas, viven 200 millones de almas, más otros 1.300 millones en la parte baja de las cuencas fluviales. En total, una quinta parte de la población mundial depende en mayor o menor medida de la cordillera madre para garantizar su suministro de agua dulce. Ese es el contexto y la rúbrica la ponen las imágenes del ayer y el hoy, el antes y el después del Himalaya. La exposición Himalaya. Paisajes cambiantes , organizada por la Fundación BBVA y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas se despliega estos días en Barcelona.