El delegado del Gobierno, Miguel Alejo, el alcalde de León, Mario Amilivia y el obispo de la ciudad, Julián López, acompañaron al preso durante su indulto.
El cortejo salió del hogar de Ancianos Desamparados, en la calle Corredera, y se situó frente al Locus Appellationis del atrio de la Catedral, no para reclamar justicia, sino para pedir misericordia.
El indultado cumplía condena de nueve años en la prisión de Mansilla de las Mulas por un delito contra la salud pública.
Miles de fieles presenciaron desde Santa Nonia la salida de la procesión del Dolor de Nuestra Madre, de la cofradía de Angustias y Soledad, una de las más familiares y participativas.
La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de Nazareno recogió en el monasterio de las Clarisas el cíngulo, de 400 años de antigüedad, que lucirá el Cristo en la procesión.