Cornada de lobo | pedro trapiello
La quejumbre
No sé por qué eligió Zapatero la palabra «andancio» en aquella campaña de apadrinar vocablos desfallecidos, desusados o muertos del todo. Es bonito lo de apadrinar de lejos, es gesto de piadoso recordar, aunque a estas campañas las define de antemano el viejo dicho «y todo quedó en lo hablado como en la escuela de Mora».
Seguramente eligió andancio porque es palabra exótica y a la vez familiar, popular, de la tierrina (y de Cuba o Salamanca), pese a que ya no se escuche decir «tengo andancio» o «Ramirín quedó en la cama con andancio» (cosa que suena a dos tíos en el mismo colchón). Entre los viejos que tanto la oyeron en casa quizá la usen alguna vez, aunque no es probable, ya que entre lo que ven en la tele, les dicen en el ambulatorio y leen en las recetas de sus medicamentos, se saben los abueletes el vademecum farmacéutico de carrerilla y describen sus dolencias con nombres precisos y rarísimos.
Esperemos que eligiera andancio por lo que tiene de tierno localismo, guiño a la galería y a las aceras mironas, pero si eligió esta palabra por lo que significa, sorprende y preocupa, como le preocupó a Umbral que le dedicó una columna al «andancio» y al «avatares» que eligió Rajoy. Andancio es «dolencia epidémica leve», o sea, no precisa diagnóstico, es término muy ambiguo, puede ser gripe o resfriado, complicarse con reumas o «dolores de costado», es apaleamiento o lumbago, puede venir con cancamurria o con quejumbre, traer fiebre o revolverse con un coñac caliente y yema de huevo... y lo peor: el andancio puede pasarse en dos días, dejarte baldado dos semanas o dejar secuelas peligrosas.
¿Será andancio lo de la economía española o será un gripón del copón...?, ¿quién fue el que dijo que no quería caldo y nos endilgaron a todos dos tazas...? andancio; la cosa es andancio... ¿por...? por la quejumbre general que apareja... España es una quejumbre sonora en foros de información o política, griposos todos, gripados, crispados y embriscados. Esa quejumbre cazurra, tan nuestra, delata el mal, o sea, la confusión de síntomas, de diagnósticos y de cataplasmas al rabo... pero lo que dice mi madre es más atinado: «este mal que no mejora no es de ahora».