Diario de León

Chicote redescubre un plato tradicional de Castilla y León a la parrilla sin parrilla: «huele que flipas»

El chef madrileño muestra, entre humo y sarmientos, cómo el fuego puro y la técnica ancestral pueden transformar una receta icónica sin tocarla con metal

Chicote observa una robata de Castilla y León: pinchos de lechazo asándose sin contacto con el metal, solo al calor de las brasas.

Chicote observa una robata de Castilla y León: pinchos de lechazo asándose sin contacto con el metal, solo al calor de las brasas.Getty Images//@Elcaminodelfuego

Patricia de la Torre
Publicado por

Creado:

Actualizado:

«Lo más importante es lo que huele, que flipas.» Así resume Alberto Chicote su primera impresión ante una cocción sin rejilla, sin herramientas visibles, solo fuego, sarmientos y carne. Lo que tiene delante, le explican, es una «parrilla sin parrilla», o como él mismo añade, «una robata, pero de aquí».

La escena, publicada en Youtube por @elcaminodelfuego, transcurre en plena oscuridad, iluminada por los faros de un coche y el resplandor de las brasas. En medio, pinchos de lechazo de Castilla y León, uno de los productos más emblemáticos de la cocina regional, asándose al amor de la lumbre, sin contacto directo con parrilla ni estructura metálica alguna.

Pinchos de lechazo: tradición reinterpretada sin artificios

El lechazo, protegido por su Indicación Geográfica Protegida, es uno de los tesoros gastronómicos de Castilla y León. Pero aquí no lo vemos en su forma clásica al horno, sino en una versión más directa, más salvaje y, en palabras del youtuber que acompaña a Chicote, «mucho más ligera de comer, fácil de morder, jugoso». La grasa se disuelve con el calor del sarmiento, el humo perfuma la carne y el resultado final es un bocado de pureza brutal.

Aunque visualmente le recuerda a Chicote a la robata japonesa, esta técnica de asado sobre sarmientos forma parte de la tradición rural castellana, especialmente en la preparación de pinchos de lechazo, muy presentes en fiestas populares y encuentros gastronómicos de la región.

No hay fuego directo sobre la carne, ni sartenes, ni hornos, ni tecnologías. Solo brasas y una intuición precisa que decide cuándo girar, cuándo acercar o cuándo dejar reposar. Chicote lo observa en silencio, y cuando habla, lo resume con una sola palabra: «perfecto».

La ausencia de contacto con hierro transforma la textura, aligera el resultado y da protagonismo al sabor puro del lechazo. Como dice el youtuber, es «un matrimonio perfecto» entre la técnica y el producto.

tracking