Música de perros (y gatos)

La música no es sólo entretenimiento humano, es también una herramienta terapéutica que influye en el estado emocional de perros y gatos. Así puedes ayudar a los pequeños animales que viven en tu casa escuchando con ellos algunos de tus temas preferidos.
No sólo influye en nuestro estado de ánimo, también actúa como una herramienta poderosa para ayudar a nuestros perros y gatos a sentirse más tranquilos y seguros en casa. Es una oportunidad para fortalecer el vínculo con nuestras mascotas porque actividades compartidas como escuchar música, cantar o moverse juntos reduce el estrés y liberan oxitocina, la hormona de la confianza y el apego. Y no, no es producto de tu imaginación si sientes que te acercas más a tu mascota cuando comparten estos momentos.
Ritmos moderados, como baladas rock, el reggae o la música clásica, ayudan a que perros y gatos se sientan seguros. Pero hay algunas nomas que debes respetar para que la experiencia sea agradable para ellos y no sólo para ti: mantén el volumen bajo, ofrece premios y respeta su rutina.
Hay algo más a tener en cuenta. Lo primero, que cada animal es un individuo único, como las personas, y puede que no le guste lo que has elegido para él. Luego, que hay diferencias entre cómo perciben la música los perros y los gatos. Es una cuestión fisiológica, porque sus oídos no son iguales.
Mientras que los perros suelen asociar la música con la rutina diaria y el acompañamiento, los gatos dependen de un entorno predecible para sentirse seguros. En ambos casos, el lenguaje corporal —si jadean o se esconden— es el indicador principal de su comodidad. El volumen bajo es esencial para no abrumar sus sentidos, que son más sensibles que los nuestros.
La diferencia entre el oído de un perro y un gato se hace más evidente al analizar sus rangos de frecuencia. Los gatos pueden detectar sonidos desde 45 hertzios hasta un impresionante 85.000 Hz, mientras que los perros oyen frecuencias entre 67 Hz y 45.000 Hz. Para ponerlo en perspectiva, los humanos sólo pueden oír sonidos entre 20 hertzios y 23.000 Hz. Esto significa que los gatos pueden oír sonidos casi al doble de frecuencia que los perros, otorgándoles una ventaja significativa para captar frecuencias en el rango ultrasónico que ni perros ni humanos pueden percibir.
Tanto gatos como perros pueden captar sonidos aproximadamente cuatro a cinco veces más lejos que los humanos.

Los perros pueden detectar sonidos a una distancia entre 4 y 5 veces mayor que un ser humano, eso explica por qué tu perro sabe que alguien llega a casa mucho antes de que tú escuches el coche o los pasos en el pasillo. Esta capacidad viene de sus ancestros, los lobos, que necesitaban escuchar los chillidos agudos de roedores para cazar. Y también explica por qué ruidos que para nosotros son normales pueden ser irritantes o dolorosos para ellos, una razón a su pánico a los fuegos artificiales o las tormentas. Y, también, su miedo cuando escuchan gritos en casa o simplemente cuando alguien alza la voz en tono de enfado.
Los gatos tienen una mayor sensibilidad auditiva para sonidos sutiles, especialmente en las frecuencias más altas. Les permite captar sonidos lejanos gatos para detectar movimientos de presas a mayor distancia, escuchar con mayor eficacia a través de paredes, notar cambios en su entorno con mayor rapidez y reaccionar ante sonidos completamente inaudibles para perros y humanos. Son capaces de percibir ultrasonidos que para nosotros son completamente inaudibles pero que para ellos son información vital.
En los perros, la música actúa influyendo en el ritmo cardíaco y la presión arterial. Los estudios destacan que reggae y rock suave son los géneros más efectivos para reducir el estrés, superando incluso a la música clásica en algunos experimentos porque la música Clásica tiene un efecto calmante inicial pero los perros pueden presentar una habituación rápida y pierde los beneficios con el tiempo. También recomiendan música con pianos solos, con tempos de 50-70 pulsos por minuto y arreglos simples como la mejor música para calmar la ansiedad por separación o ante ruidos fuertes.

A diferencia de los perros, los gatos suelen ser indiferentes a la música humana tradicional y lo recomendable es música diseñada específicamente para felinos. Lo mejor es música que utilice frecuencias dos octavas más altas que el rango vocal humano y que incorpore sonidos que imiten el ronroneo o el sonido de succión al amamantar. Si le gusta la música que has elegido tu gato te lo hará notar enseguida al marcar los altavoces con sus glándulas faciales. Algunos estudios han demostrado que Scooter Bere's Aria ha reducido los niveles de estrés en gatos durante exámenes veterinarios, facilitando su manipulación.
En perros y gatos, la contaminación acústica que produce la televisión o los ruidos fuertes puede comprometer el sistema inmune y generar problemas de comportamiento. Es fundamental mantener un volumen moderado, ya que niveles superiores a 85-100 decibelios pueden causar daños auditivos.
Y para aquellos animales adoptados que aún se están ajustando a su nuevo hogar, la música proporciona una señal clara y positiva para actividades como jugar o relajarse, ayudándolos a sentirse más seguros y confiados.