GENTE SALUDABLE
Las matronas se mojan
Ernestina Chico y Nerea Martínez imparten educación maternal en el agua en La Bañeza.

Ernestina Chico Barreales y Nerea Martínez Díaz, matronas del centro de salud de La Bañeza.
Son matronas y pioneras en educación maternal en el agua desde el centro de salud de Sacyl en La Bañeza. Son matronas que se mojan. Literalmente, porque están en el agua con las mujeres durante los 45 minutos de la sesión; y profesionalmente, pues además de impulsar este programa totalmente gratuíto en un medio a caballo entre lo urbano y lo rural, imparten educación afectivo sexual a adolescentes, promueven la implicación de los padres y han incorporado terapias complementarias.
Ernestina Chico Barreales se formó hace dos décadas como matrona en el Hospital General de Asturias, pero nunca ha dejado de aprender. Utiliza la reflexología con las embarazadas que sufren vómitos, estrés, estreñimiento o ciática. También es terapeuta de Reiki, un sistema de equilibrio de energía que ya se utiliza en algunos hospitales como terapia frente al dolor.
Su mayor satisfacción es «la experiencia de acompañar a mujeres y hombres en esta etapa tan hermosa de traer un hijo al mundo y a veces de acompañarles en el duelos o en decisiones de interrupción del embarazo».
«Trabajar con una compañera es una gran ventaja porque nos apoyamos la una a la otra», afirma Nerea Martínez Díaz, formada en Madrid en la Clínica Santa Cristina y en ejercicio desde hace 12 años. El centro de salud de La Bañeza cuenta desde hace cinco años con este programa que facilita a las embarazadas, a partir de las 16 semanas de gestación, ejercicios semanales en el medio acuático. «El agua, desde siempre, es un medio sanador. A nivel holístico para las mujeres es una forma de sentir algo parecido a sus bebés en el útero», explica Ernestina Chico.
«Las mujeres están muy contentas, notan más bienestar y relajación y duermen mejor», cuenta Nerea Martínez. Hacen calentamiento fuera de la piscina y, dentro, ejercicios físicos de los miembros inferiores y superiores, y algo muy importante para un buen parto con epidural: practican los pujos que la anestesia abole. También hacen visualizaciones del parto que les sirve para «ese día tan hermoso de confiar en sus cuerpos».
Primero fue gracias a un convenio con el Ayuntamiento bañezano, a cuya concejalía de Bienestar Social «estamos muy agradecidas». Alrededor de un centenar de mujeres practicaron este programa acuático cuyos beneficios son «tanto físicos como emocionales», remarcan.
Desde hace 13 meses, ha tomado un nuevo impulso y más aceptación en las instalaciones cedidas por la Diputación en el centro Nuestra Señora del Valle. Una piscina adaptada, con el agua a 31ºC y el exterior a 22ºC y abierta durante todo el año. En este período, ya son 81 mujeres las que lo han disfrutado. Cuentan con el apoyo de la Asociación Castellano y Leonesa de Matronas.