No hay refugio para los malos

Una nueva técnica con el biosensor plasmón superficial permite a los investigadores de León localizar en menos tiempo células tumorales hepáticas y el desarrollo futuro de terapias para el tratamiento de la enfermedad.

Elba Mauriz, Raquel Ordoñez y Sara Carbajo, trabajan con el biosensor que detecta de manera rápida las células tumorales.

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LEÓN

Es la primera vez que los investigadores de la Universidad de León utilizan biosensores para «destapar» las células tumorales hepáticas entre un conjuto de unidades analizadas. La técnica permite acortar los tiempos y el coste de los procedimientos tradicionales, lo que a su vez significa que los pacientes puedan en un futuro tener un diagnóstico más rápido de su enfermedad y ayudará al diseño de nuevas terapias para la curación del cáncer.

La utilización de biosensores— en este caso se ha usado un biosensor denominado resonancia de plasmón superficial— no implica cargar con radiactividad a las células estudiadas, ni se utilizan marcajes que puedan ser agresivos y que dejan inservibles las muestras para otros estudios. Los biosensores son dispositivos que reconocen las células malignas y con un sistema traductor óptico genera una señal que es proporcional a la concentración de unidades tumorales. «El sistema busca características diferenciales, es más rápido, reproducible y barato», asegura el investigador José Luis Mauriz.

Los primeros resultados obtenidos por los investigadores de León demuestran que van por el buen camino. En pocos días publicarán los primeros resultados. El biomarcador identifica de manera rápida el Factor de Crecimiento del Endotelio Vascular (VEGF) en células tumorales del cáncer hapático. El VEGF es un importante factor de crecimiento relacionado con la formación de nuevos vasos sanguíneos por parte de los tumores mediante un proceso denominado angiogénesis. La angiogénesis favorece un mejor aporte de oxígeno y nutrientes al tumor, con lo cual éste puede incrementar su volumen y permite una vía de escape a las células tumorales permitiendo su migración a otros tejidos para formar metástasis.

Un biosensor es un dispositivo analítico que combina un elemento de reconocimiento biológico (enzima, proteína, anticuerpo, orgánulo, receptor celular, ácido nucleico, microorganismos), con capacidad para reconocer y reaccionar con la molécula que se pretende analizar (analito) y un sistema transductor (que convierte una energía en otra) capaz de generar una señal proporcional a la concentración de analito que interacciona con el elemento biológico de reconocimiento.

El equipo

Este hallazgo, que supone un paso importante para evitar que el tumor se extienda, ha sido posible gracias a una colaboración multidisciplinar fruto de la colaboración entre investigadores de León y Barcelona. El grupo de León incluye miembros del Instituto de Biomedicina (Ibiomed) y del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTAL), mientras que los investigadores catalanes provienen del Centro de Nanociencia y Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La investigación se enmarca dentro de los Centros de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd) y de Bioingeniería, Biomateriales y Biomedicina (CIBERBNN), a los que pertenecen los distintos miembros del equipo.

Para la realización del estudio se ha utilizado un nuevo sensor que permite monitorizar en tiempo real las señales celulares implicadas en las angiogénesis dependientes del VEGF en dos líneas celulares derivadas del hepatocarinoma, el principal tipo de tumor hapático, denominadas HepG2 y HuH7.

«Esta nueva técnica tiene como ventaja la posibilidad de trabajar directamente con células tumorales sin necesidad de hacer ningún tipo de modificación o marcaje en las mismas, lo que permite analizar rápidamente pequeños cambios en la vía VEGF en este tipo de células», explica José Luis Mauriz.

La utilidad de la técnica «es indudable», pues «puede constituir una nueva herramienta en el estudio de la angiogénesis tumoral y favorecer el estudio de nuevas moléculas capaces de frenar dicho proceso «algo que permitiría el desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento del cáncer hepático».

La colaboración

Los resultados obtenidos son el primer fruto del trabajo conjunto de los grupos de investigación en el campo de las enfermedades hepáticas y digestivas, que seguirán colaborando en el uso de biosensores en dicha investigación.

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En la investigación participan Elba Mauriz y Camino García-Fernández, del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de León; Sara Carbajo-Pescador, Raquel Ordóñez, José Luis Mauriz y Javier González Gallego, del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd); y Laura Lechuga, del centro de Nanociencia y Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Centro de Bioingeniería, Biomateriales y Biomedicina (CIBERBNN).