¡Ojo al sol!
El Colegio de Farmacéuticos alerta de los riesgos de una inadecuada protección ocular durante el verano.
LEÓN
La mitad de las radiaciones que recibimos del sol, alrededor de un 50%, es luz visible que puede ser detectada por el ojo humano. De la otra mitad, el 40% es infrarroja y un 7%, radiación ultravioleta. «Todos estamos concienciados de la necesidad de protegerse frente a la radiación ultravioleta pero y, ¿frente a la infrarroja?», se pregunta el presidente del Colegio de Farmacéuticos de León, Antonio Carrasco.
La radiación solar causa efectos positivos en el organismo con un incremento de los niveles de vitalidad, sensación de bienestar, estimulación de los procesos circulatorios y metabólicos y favorece la formación de vitamina D, tan importante para fijar el calcio en los huesos. La radiación infrarroja penetra hasta las capas más profundas de la piel y de los ojos, por lo que es necesario no bajar la guardia en su protección. Un exceso de exposición a los rayos ultravioleta es perjudicial para la salud ocular ya que podría quemar la córnea y también dañar la retina. Una exposición solar continuada, a lo largo de años, sin ningún tipo de protección puede predisponer a una degeneración macular y también incrementar de forma significativa el riesgo de desarrollar cataratas, concretamente cataratas coricales en personas de mayor edad.
Los farmacéuticos alertan del riesgo para la salud de una exposición de los ojos al sol sin protección, no sólo en personas adultas sino en los niños, a los que es necesario proteger con una buena gafa. «El sistema natural de protección de los niños no está desarrollado y en ellos el daño solar es máximo y acumulativo», explica Antonio Carrasco, «de manera que una adecuada protección desde la infancia disminuirá el riesgo de desarrollar cáncer en la edad adulta».
A partir de los 25 años la protección del cristalino es la máxima, aunque sigue siendo necesaria la protección ocular. En los últimos cien años ha aumentado un 30% la esperanza de vida y el efecto del sol en nuestros ojos es acumulativo por lo que se acumula un 30% más de exposición solar.
Los ojos de los niños no están totalmente desarrollados, por ello las radiaciones ultravioletas les afectan más. Aproximadamente el 80% de la invasión de los rayos ultravioletas en el interior del ojo se produce en los primeros 18 años de vida por lo que los menores deben protegerse los ojos con una gafa adecuada que absorba el 100% de los rayos ultravioleta.
Una buena gafa de sol debe proteger de los rayos ultravioletas, ser adecuadas para la conducción y presentar fidelidad del color para no alterar el reconocimiento de los distintos tonos que pueden provocar cansancio y fatiga ocular.
Diez consejos
Para una exposición solar segura hay que protegerse frente a la radiación UVA y UVB y la radiación infrarroja A con la utilización de fotoprotectores con activos que combatan los efectos nocivos de estas radiaciones; evitar la exposición solar en las horas centrales del día y extremar las precauciones en cualquier actividad al aire libre; protegerse el cuerpo y la cabeza con ropa holgada y un sombrero; protegerse todo el año; utilizar gafas de sol para evitar los daños oculares; utilizar gafas de sol homologadas; existe una gafa de sol para cada necesidad; evitar mirar directamente al sol; extremar la precaución en niños porque ni su piel ni sus ojos están totalmente desarrollados, por ello las radiaciones les afectan más; y extremar la precaución en caso de tomar alguna medicación.
El farmacéutico, el primer profesional del eslabón sanitario, puede resolver las dudas y aconsejar la prevención más adecuada en cada caso, en función de las necesidades según la edad y el tipo de actividad que se vaya a realizar. Desde el Colegio de Farmacéuticos se insta a consultar a los profesionales en caso de estar tomando medicamentos puesto que algunos producen fotosensibilidad.