El síndrome oculto
El abordaje de los síntomas del colon irritable necesita un tratamiento multidisciplinar.

Francisco Jorquera, Cristina Alberte y Magdalena Sánchez, durante la celebración del seminario.
LEÓN
El tratamiento del dolor y el malestar abdominal repetitivo ocasionado por el síndrome del intestino irritable preocupa a los farmacéuticos. La enfermedad afecta al 10% de la población y es motivo de consulta diaria en las oficinas de farmacia. Un seminario organizado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de León y dirigido a los boticarios de la provincia busca consensuar cómo deber ser el abordaje más efectivo de este síndrome desde las farmacias.
El seminario, impartido por el especialista en Digestivo del Hospital Universitario de León, Francisco Jorquera, la farmacéutica de Atención Primaria del área de salud de León, Cristina Alberte y la vocal de Oficina de Farmacia del Colegio, Magdalena Sánchez, busca fórmulas de vigilancia conjunta de los pacientes.
Francisco Jorquera explicó en el seminario que este síndrome no tiene un diagnóstico claro en los primeros episodios por lo que transcurren al menos seis meses de evolución hasta que se determina el origen de las molestias, que suelen ir acompañadas de alteraciones en el ritmo intestinal como diarrea, estreñimiento o la alternancia de ambos. Como resultado de todos estos síntomas hay una notoria reducción de la calidad de vida del pacientes, que no puede controlar su ritmo intestinal. «Es un proceso más frecuente de lo que nos imaginamos. Se estima que entre un 5 y un 10% de la población podrían manifestar este síndrome», explica Jorquera. Cerca del 10% de los casos que se ven en las consultas de Atención Primaria son por problemas digestivos. Jorquera pone el acento en el estrés como una de las causas que desencadenan este síndrome. «En los últimos 50 años se han ido achacando estas molestias a diferentes causas como los trastornos en la regulación de los movimientos intestinales, el estrés, hipersensibilidad desde el punto de vista intestinal y existencia de un proceso inflamatorio de la baja actividad que desencadena los síntomas». La enfermedad afecta tanto a jóvenes como a mayores «y los especialistas lo llamamos trastorno funcional porque no encontramos alteraciones en la estructura pero sí en su funcionamiento», señala Jorquera. Para el especialista el papel de las oficinas de farmacia en este síndrome es fundamental a la hora de identificar nuevos pacientes. «Hay quien lleva tiempo con estos síntomas y no va al médico porque cree que son parte de su forma de ser. La relación entre el paciente y el farmacéutico hacer que este profesional pueda detectar un posible síndrome de colon irritable y asesorar así a este paciente y derivarlo al médico».
La farmacéutica de Atención Primaria, Cristina Alberte, explicó que la carencia de un tratamiento totalmente efectivo obliga a centrar la terapia en el alivio de los síntomas con medidas higiénico dietéticas, tratamientos farmacológicos efectivos y, en su caso, antidepresivos. Alberte recordó que el tratamiento de los síntomas del intestino irritable requiere de una colaboración multidisciplinar en el que participan el médico de Familia, los especialistas de Digestivo, Nutrición, atención psiquiátrica y psicología y profesionales farmacéuticos. «El papel de los farmacéuticos es muy importante porque muchos de los fármacos que alivian los síntomas de este trastorno están fuera de la financiación del sistema nacional de salud, por lo que los médicos no lo prescriben y pierden el control de lo que consumen estos pacientes. De ahí que el papel del boticario en ese control y asesoramiento del paciente sea un eslabón fundamental».
Por su parte, Magdalena Sánchez, vocal de la Oficina de Farmacia, reivindicó la atención que precisa este colectivo de pacientes «que acuden tanto a las farmacias como a las consultas por procesos puntuales y que de forma reiterada nos piden medicación». Sánchez adelanta que los farmacéuticos trabajan para establecer un protocolo con Digestivo con fórmulas de vigilancia conjunta.