Las pastillas, a su hora
«El incumplimiento de los horarios en la toma de la medicación provoca la ineficacia de los tratamientos».

Joaquín Carrasco es vocal de Atención al Paciente del Colegio de Farmacéuticos de León.
LEÓN
El éxito de un tratamiento depende en gran medida de que se respeten las dosis y las horas de sus tomas. Como apunta el vocal de Atención al Paciente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de León, Joaquín Carrasco, «multitud de estudios ponen de manifiesto que alrededor del 50% de los tratamientos se abandonan o se hacen de forma incorrecta».
La falta de adherencia al tratamiento no es solo el abandono del mismo, sino también la omisión de alguna toma o incluso el incumplimiento de los horarios. De respetarlas depende que muchas patologías se curen y, sobre todo, no incrementar los riesgos en las que, a primera vista, no presentan sintomatología.
Carrasco comenta que «para que los fármacos sean eficaces es importante que la concentración del principio activo en nuestro organismo se encuentre dentro del denominado ‘rango terapéutico’, que es el intervalo de concentraciones entre las cuales el medicamento es eficaz sin llegar a ser perjudicial».
Este margen terapéutico varía según las personas y las patologías. Algunos tratamientos requieren de un ajuste de la dosis (como antihipertensivos, hipolipemiantes o antidiabéticos). «Para facilitar este ajuste existen en el mercado distintas presentaciones de un mismo fármaco; por ejemplo la simvastatina, que se comercializa en 10mg, 20mg, y 40mg», agrega.
La tentación de bajar las dosis de los fármacos en los tratamientos de tensión, colesterol o glucosa cuando se alcanzan las cifras deseadas hay que evitarla. «El problema que tiene esta modificación, es que podemos estar expuestos a los posibles efectos adversos del medicamento, mientras que no obtendremos ninguna de sus ventajas, puesto que no estamos recibiendo la cantidad necesaria y no alcanzamos el citado rango terapéutico», explica el responsable de Atención al Paciente en el COF de León.
Otro problema frecuente es el originado por la omisión de alguna toma como sucede frecuentemente con los analgésicos. Son los medicamentos cuyo ‘umbral terapéutico’, es decir, la concentración mínima eficaz del medicamento, se alcanza tras la administración repetida de dicho fármaco.
«Con los analgésicos a veces tenemos la percepción de que no nos hace el efecto deseado. Pues bien, si la pauta de tratamiento es cada 8 horas y omitimos una toma, la concentración en nuestro organismo baja por debajo del nivel eficaz, con lo que la siguiente toma no tendrá el poder analgésico que debería», explica.
Lo mismo ocurre en los tratamientos con antibióticos, con el agravante de que en el caso de éstos, el hecho de utilizar dosis por debajo de las terapéuticas dispara el riesgo resistencias a sus principios activos.
Joaquín Carrasco explica que los tratamientos que tienen que administrarse solo una vez al día tienen más adherencia que los que hay que tomar dos o tres veces. Sencillamente es más fácil.
«Existe la creencia de que los antibióticos que se toman una sola vez al día son más eficaces, en muchos casos esto es así, no por la eficacia del medicamento en sí, sino porque está comprobado que el cumplimiento en los tratamientos de una única toma es mucho mayor», añade.
La omisión de dosis ha tenido consecuencias especialmente graves en los tratamientos con inmunosupresores, que son medicamentos que se prescriben habitualmente a las personas trasplantadas y con enfermedades autoinmunes como el lupus eritomatoso.
El incumplimiento de las horas y dosis de los tratamientos se produce en todas las patologías, pero «las que son asintomáticas tienen más riesgo», recalca el boticario.
Además de reducir la eficacia, no seguir las pautas que prescribe el médico para cada paciente puede favorecer que se expongan a posibles efectos secundarios. Así que con los tratamientos farmacológicos, igual que las comidas, hay que ser como un reloj.