Para doblegar resistencias
Los farmacéuticos alertan del mal uso y el abuso de los antibióticos.

Abusar de los antibióticos favorece el desarrollo de resistencias bacterianas.
LEÓN
La resistencia de las bacterias a los antibióticos es la nueva «crisis» del siglo XXI según los investigadores de EE UU, según el estudio Science Translational Medicine el que se analizaron más de 1.000 muestras de sangre con el objetivo de ayudar a los médicos a distinguir de forma más precisa las infecciones bacterianas de las víricas. El uso de antibióticos es inadecuado en entre el 30 y el 50 % de las veces que se recetan en hospitales, es decir, sin contar con autoconsumo de los medicamentos, lo que incrementaría el porcentaje.
Los farmacéuticos de León y de Castilla y León han iniciado una campaña para alertar del mal uso de los antibióticos y reducir así las resistencias bacterianas, peligrosas y cada vez más frecuentes.
Bajo el lema ‘Los antibióticos, siempre con receta en la farmacia’, la campaña pretende transmitir al paciente la utilidad de los antibióticos y el riesgo que suponen las resistencias a los mismos por el uso excesivo o inadecuado.
La campaña de sensibilización cuenta con la distribución de 40.000 dípticos informativos orientados a fomentar el uso racional de los medicamentos. La campaña está impulsada por el Consejo de Colegios Profesionales de Farmacéuticos de Castilla y León, con el respaldo del colegio profesional de León, y con el patrocino de Cinfa.
Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para combatir infecciones bacterianas pero no los virus. Resfriados, catarros y gripes, aunque produzcan malestar e incluso fiebre, no están provocados por bacterias sino por virus por lo que el antibiótico es ineficaz. Automedicarse es poner en riesgo la salud y acelerar la aparición de bacterias resistentes que se propagan y causan infecciones a otras personas. Los farmacéuticos aconsejan que si sobran antibióticos tras un tratamiento prescrito por el médico para atajar una infección determinada, hay que llevarlos al punto sigre de recogida en la farmacia ya que en la próxima infección, el médico, odontólogo o podólogo tendrá que valorar de nuevo la necesidad o no de otra prescripción.
Las oficinas de farmacia no pueden dispensar antibióticos sin receta. Cuando el médico cree necesario iniciar el tratamiento con esta terapia, no se pueden dejar de tomar antes de tiempo. El objetivo de todas estas recomendaciones es que los antibióticos sigan siendo eficaces.
Los antibióticos pueden destruir bacterias o impedir su crecimiento para curar las infecciones. Existen más de 15 grupos diferentes de antibióticos que se diferencian en su estructura química y su acción. Son fármacos seguros, aunque como todo medicamento puede producir efectos adversos. «El diagnóstico y la prescripción garantizan la mejor selección del antibiótico adecuado a cada situación, optimizando los resultados terapéuticos y reduciendo a un mínimo el riesgo de efectos adversos debidos al antibiótico», aseguran desde el colectivo farmacéutico.
Las resistencias
Las resistencias bacterianas a los antibióticos pueden ocurrir de manera natural como consecuencia de mutaciones en los genes de una bacteria, pero lo que acelera la aparición de resistencias es el uso excesivo o inadecuado de antibióticos.
Los farmacéuticos advierten de que este problema va en aumento. «De hecho, el desarrollo de resistencias a los antibióticos y la escasez de tratamientos alternativos es, en la actualidad, el mayor problema de salud pública a nivel mundial». Según los datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, cada año mueren en toda Europa alrededor de 25.000 personas sólo como consecuencia de las infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. En el caso de España, cerca de 2.500 personas mueren al año a causa de infecciones causadas por multirresistencias. Si no se toman medidas, en 35 años morirán 390.000 personas al año.