Diario de León

Qué hacer con los medicamentos durante una ola de calor: cuáles necesitan nevera y cuáles no

El calor intenso puede alterar algunos fármacos, así que conviene revisar el prospecto y no guardarlos en cualquier sitio

Varios medicamentos.

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Antonio Bret
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Durante una ola de calor, no todos los medicamentos se conservan igual. Los que deben mantenerse entre 2 y 8 grados tienen que ir siempre en nevera, mientras que otros solo necesitan un lugar fresco y seco, lejos del sol y de los cambios bruscos de temperatura.

Los que sí necesitan frío

Los medicamentos que indican en el envase una conservación entre 2 y 8 grados deben guardarse en la nevera sin romper la cadena de frío. La Comunidad de Madrid recomienda además no colocarlos en la puerta ni pegarlos al fondo para evitar que se congelen.

Cuando se transportan, la recomendación es usar una nevera portátil con acumuladores de frío, pero sin que el medicamento toque directamente la fuente de frío.

Los que no van a la nevera

Muchos fármacos solo exigen conservarse por debajo de 25 o 30 grados, y en esos casos no hace falta meterlos en frío. La AEMPS señala que, si el envase no indica condiciones especiales, muchos medicamentos pueden mantenerse a temperatura ambiente sin perder estabilidad, incluso con exposiciones puntuales al calor.

Lo mejor es guardarlos en el lugar más fresco de la casa, dentro de su envase original y alejados de la luz directa.

Las presentaciones más delicadas

Hay presentaciones que sufren antes con el calor, como supositorios, óvulos y algunas cremas. En estos casos, si el aspecto cambia al abrirlos —por ejemplo, si se han derretido, separado o deformado—, no conviene usarlos.

La clave aquí no es solo la fecha de caducidad, sino también el estado en que se encuentra el producto después de haber estado expuesto a altas temperaturas.

Cómo guardarlos durante un viaje

Si hay que llevar medicamentos en coche, no es buena idea dejarlos en el maletero ni en la guantera, porque el calor puede dispararse con rapidez. Las recomendaciones oficiales insisten en que, para los sensibles al calor, lo más prudente es usar un embalaje isotérmico y evitar la exposición prolongada al sol.

Al llegar al destino, conviene colocarlos cuanto antes en un lugar adecuado, y consultar con el farmacéutico si hay dudas sobre alguno de ellos.

Cuidado al revisar los medicamentos

Antes de tomar un medicamento que ha pasado calor o ha sido almacenado de manera inadecuada, hay que fijarse en el color, el olor, la textura y la consistencia. Si algo ha cambiado de forma visible, lo más seguro es no usarlo y pedir consejo profesional.

Ese control de los fármacos es especialmente importante en personas mayores, pacientes crónicos o quienes toman tratamientos que requieren una conservación más precisa, ya que se trata de personas especialmente vulnerables.

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