Unas reglas propias

Un pediatra vacuna a un bebé en un hospital público
El cáncer infantil tiene sus propias reglas. Suele ser distinto de los cánceres de los adultos, y varían también los indicios reveladores de un posible tumor o linfoma. La Asociación Española contra el Cáncer recuerda que la detección precoz es crucial. Hasta el 85% de los cánceres infantiles suelen ir acompañados de los siguientes síntomas: -Masa abdominal anormal o inflamación. -Fiebre prolongada y sin causa aparente. -Palidez, falta de energía y pérdida rápida de peso. -Dolores de cabeza persistentes y sin causa aparente, a menudo con vómitos. -Formación de hematomas con facilidad y sangrado sin causa aparente. -Pérdida de equilibrio y cambio repentino de comportamiento. -Hinchazón de cabeza. -Brillo blanco en los ojos. La leucemia es la de mayor prevalencia, casi un tercio de todos los cánceres pediátricos en Europa, América y Asia Oriental. La leucemia linfoblástica aguda se ceba en los pequeños de raza caucásica (blanca). Los linfomas son muy frecuentes, con desigual incidencia entre unas regiones y otras del globo; el linfoma de Hodgkin abunda en países desarrollados, y el linfoma de Burkitt, asociado a la malaria ya al virus de Epstein-Barr, causa la mitad de los linfomas infantiles africanos.