sábado. 02.07.2022
                      Fachada del edificio que fue residencia de maquinistas, ahora cerrado y abandonado. MIGUEL
Fachada del edificio que fue residencia de maquinistas, ahora cerrado y abandonado. MIGUEL

Las dudas duraron tres años, lo que tardó Adif a través del Gobierno y de una respuesta parlamentaria en el Senado en confirmar la evidencia, por el abandono; el edificio dormitorio de maquinistas no tendrá otro uso que el que tiene, con la puerta cerrada, y una cadena de defectos estructurales que no se atacarán.

Ahora, son los vecinos quien exigen certezas sobre el futuro de esta estructura, «para que no se nos caiga encima», forzado por el deterioro que padece.

El penúltimo legado del pasado glorioso del polo ferroviario leonés es parte del inventario en liquidación; del enclave del tren en León, también, acometido por una cadena de ajustes y recortes, que han derivado en una pérdida de empleos, de actividad, de presencia, de negocio, que aún está en vigor, y que amenaza con llevarse otro bocado del trajín, y diezmar aún más la relación de activos.

El edificio rojo que formó parte del escenario central del tren en la ciudad, en el chaflán la plaza de acceso a la vieja estación, está cerrado a cal y canto. Y, ante la inacción de las administraciones y los organismos públicos, son los propios vecinos de la zona quienes se encargan de tomar la iniciativa, para evitar males mayores.

Este inmueble que albergó la residencia de maquinistas en León, cuando el emporio ferroviario en España no admitía la línea divisoria que desde hace un par de décadas obligó a separar la estructura y la operatividad, se toma como una amenaza para el entorno. La asociación de vecinos Quevedo le ha puesto en la lista roja de ruina de su área de dominio, que abarca todo lo que da de sí el dominio de la vía, la estación, la brecha tapada, la salida del tren. «Lo que queremos es que se tomen medidas de seguridad, y que si es que está dañado tal y como señalan los técnicos, que se acometa el derribo para aprovechar un espacio para la zona». Resume la posición vecinal María Jesús Lomas, de la asociación vecinal Quevedo, que cuenta en esa propuesta con el respaldo de comunidades de vecinos del entorno y otros colectivos que representan a los residentes en la zona.

Sin uso
Adif recuerda entre los motivos del cierre los daños estructurales del edificio

Nadie olvida en esa petición la amplitud de la fachada del viejo dormitorio en línea con la calle Astorga, en una zona de tránsito recurrente, y que ganó espacio peatonal en el remozado que llegó a este área con motivo de las obras de integración del ferrocarril, que hace cinco años afrontaron una reforma con contenido a toda esta manzana que está apegada al tren.

La vecindad teme la fachada, los desprendimientos de un edificio enfermo, de una afección que terminó por justificar la salida del Adif (que heredó el inmueble en aquel reparto que trajo la división de negocio y competencias con la operadora de tren) de las dependencias.

Si los gestores asumen las demandas del entorno ferroviario de la capital leonesa, la residencia de maquinistas va camino de la demolición.

Esta será la solución más apropiada por demanda vecinal para una estructura que ya forma parte de la lista de mausoleos ferroviarios que quedan en León con el adelgazamiento de funciones de la compañías que operan en este enclave.

Es la salida a la negativa de reparación; a la negativa a darle nuevos usos; a la negativa de dotarle de contenido para la gestión diaria del administrador ferroviario en León. Con el espacio del cubo del CRC tendría resuelta toda la demanda.

El estado comatoso de la residencia de maquinistas inquieta a los vecinos