El estudio de la CL-631 localiza 56 taludes con riesgo de derrumbes
La Dirección General de Carreteras de la Junta ya ha encargado el proyecto para intervenir en cuatro a lo largo de un kilómetro.El análisis geológico se centró en 150 puntos y señala lo que presentan más conflicto

Punto de la CL-631 en la que se produjo el último desprendimiento grave, en enero de este año.
El estudio geológico y geotécnico encargado, hace meses, por la Junta de Castilla y León para conocer el estado de los taludes de la CL-631 entre los municipios de Toreno y Villablino ante la repetición de los desprendimientos, algunos muy graves, se centró en el análisis de 150 taludes que pueden considerarse conflictivos por el tipo de material por el que están formados o por la altura que tienen. Y de esos 150, el informe concluye que habría que intervenir, en mayor o menor medida, en un total de 56. Una actuación insamible a corto plazo, en términos económicos hablando, que ha llevado a la Administración autonómica a establecer una jerarquía en función de la prioridad y, de momento, intervendrá en cuatro taludes localizados a lo largo de un kilómetro, el que dista entre los puntos kilométricos 39+340 y 40+340, entre Páramo y Palacios del Sil. Precisamente, ha sido en el municipio de Páramo donde se han registrado los argayos más grandes de los útimos años.
La Dirección General de Carreteras ha recibido ya las propuestas de actuación en esta zona de la arteria de comunicación del Bierzo con Laciana y también con el Principado de Asturias, ha dado el visto bueno y ha dictado orden de redacción del proyecto de construcción, que será la base para, después, poder licitar y acometer las obras de consolidación de esos cuatro taludes considerados prioritarios por el riesgo de nuevos derrumbes. El presupuesto estimado es de 270.000 euros, según la información a la que ha tenido acceso este periódico.
La intención manifestada por la Junta de Castilla y León es acometer otra serie de trabajos de manera progresiva en una carretera que ha sufrido muchos contratiempos que han comprometido la seguridad del tráfico en los últimos años. En el aire está todavía la continuidad de la obra presupuestada y aprobada para arreglar el tramo de la CL-631 entre Toreno y Páramo del Sil, que llegó a iniciarse pero quedó paralizada por problemas de la empresa adjudicataria. El siguiente paso también acordado sería la mejora de la vía rápida entre Ponferrada y Toreno.
La realización de un estudio técnico para conocer el estado de los taludes que discurren palelos a la CL-631 fue una demanda de los alcaldes de la zona tras el último desprendimiento, el registrado en los primeros días del pasado mes de enero a la altura de Santa Cruz del Sil, en el entorno del antiguo complejo minero de La Recuelga y a tan solo unos metros de otro argayo mayor que obligó a cortar la carretera durante varios meses. Este, en mayo de 2024 a la entrada del barrio de La Estación de Páramo del Sil. La Junta de Castilla y León dio una respuesta rápida y ya conoce los resultados de este estudio del terreno para poder intervenir. Una administración que ha destinado casi cuatro millones de euros en los dos últimos años para hacer frente a los daños provocados por los desprendimientos y garantizar la seguridad. Fueron, algo más de 3,2 millones de euros tras el argayo de 2024 y casi 600.000 euros para la actuación de emergencia a la que obligó el desprendimiento de enero. Una cifra a la que habrá que sumar esos 270.000 euros que se contemplan para los cuatro taludes que están, ahora, en el punto de mira.