La fachada de Botines guarda sorpresas
Un fósil infiltrado. Ha sido localizado en las obras de restauración que se están llevando a cabo en la fachada de Botines. Podría ser casualidad o un guiño más del genial arquitecto catalán Antoni Gaudí.

Imágenes de la restauración exterior de Botines, con san Jorge como protagonista. Los trabajos han empezado por la carpintería. MUSEO BOTINES
Botines es una caja de sorpresas. Tras el hallazgo hace dos años de decenas de dragones de madera que Gaudí camufló en el interior de las agujas que rematan las cuatro torres del inmueble, en las obras de restauración que se están llevando a cabo en la fachada ha aparecido un fósil, analizado actualmente por geólogos.
Los trabajos han comenzado por la carpintería exterior, seguirán por la piedra y concluirán con la espectacular reja que rodea el inmueble diseñado por el genio catalán en 1892. Bajo el lema ‘abierto por restauración’, el objetivo es que las obras no interfieran con el funcionamiento del museo, que, de hecho, mantiene con normalidad la cifra de visitantes desde que los andamios taparon prácticamente un inmueble con forma de dragón y uno de los tres que Gaudí construyó fuera de Cataluña. «Estamos en cifras similares a las registradas el año pasado, con fines de semana, incluso, con más afluencia de público», asegura José María Viejo, director general de Fundos. Por el Museo Casa Botines Gaudí —el mayor dedicado al arquitecto catalán— desfilaron el año pasado más de 90.000 personas.
«Esta restauración está planteada para devolver al edificio su estética original y proporcionar una lectura de las fachadas conforme a la concepción de Gaudí y la estética que tenía el inmueble hace más de 130 años», explica Viejo. La misión ha recaído en la empresa Trycsa, encargada de la rehabilitación, según el proyecto diseñado por el arquitecto Félix Compadre. Las obras superan los 508.000 euros y tienen un plazo de ejecución de ocho meses (que vence en mayo). Pero todo dependerá de los resultados de los análisis petrológicos y geológicos, que determinarán el estado de conservación de la piedra y los tratamientos más adecuados. «Nos han adelantado que la piedra ha resistido perfectamente el paso de los años y que tiene una porosidad bajísima, es decir, que no contiene humedad, y que la suciedad es únicamente superficial», anuncia el director general de Fundos. La caliza exterior del edificio procede, en su mayoría, de unas canteras de La Pola de Gordón. Las obras de carpintería avanzan con normalidad y se están reemplazando cristales, herrajes y los mecanismos de apertura de algunos ventanales. La carpintería original es de pino de Valsaín.
La restauración concluirá con la rejería: la que rodea el foso y las escaleras es obra de Kessler, Laviada y Cía (Gijón): la puerta principal, del catalán Joan Onós; y las verjas de las ventanas del foso, del leonés Bernardo Valero.
El inmueble encargado por los industriales Mariano Andrés y Simón Fernández al arquitecto de Reus en 1891 sufrió una magna restauración en los años noventa, cuando el edificio se convirtió en el buque-insignia de la desaparecida Caja España. Aquellos trabajos dieron prioridad a la consolidación de Botines y a la reforma interior, para adaptarla a las necesidades de la entidad de ahorro. Ahora, en cambio, la intervención exterior será extremadamente minuciosa.
El segundo san Jorge
Es la primera restauración para el San Jorge de la fachada. La estatua del soldado romano venciendo al dragón fue modelada por el escultor Matamala Piñol, Según algunas tesis, el escultor la habría hecho sobre su cuerpo, vestido con una camiseta ceñida por un cinturón; y una vez conseguido el molde de yeso, trabajó el atuendo hasta darle aspecto de cota de malla. La escultura final era de piedra de Gerona. Para el dragón habría copiado uno de los reptiles utilizados como gárgola en la Sagrada Familia de Barcelona. En 1951, tras el desprendimiento de la mandíbula del dragón, se encargó su reparación a una empresa de mármoles leonesa, pero la intervención no dio el resultado aconsejado y, como consecuencia, San Jorge perdió un brazo, parte de la lanza y al dragón se le cayó la mandíbula inferior. Finalmente, la escultura fue suplantada en 1956 por una réplica realizada por Seoane, autor también de la copia de la Virgen Blanca que luce en la fachada de la Catedral de León. Nadie sabía el paradero de la original. El Museo Botines encontró hace dos años un documento que aclaraba el misterio: fue destruida «con permiso» de la Comisión Provincial de Monumentos.
Al desmontar la estatua de Piñol apareció un tubo de plomo que preservaba en su interior los planos originales del edificio firmados por Gaudí.

Detalle del fósil en una piedra de la fachada. MUSEO BOTINES.