atletismo. campeonato del mundo de moscú
Aláiz se queda a las puertas
El leonés tiene que lidiar con la peor serie y a pesar de su carácter ambicioso que le llevó a dominarla no logra el objetivo que perseguía: meterse por tiempos en la final de los 3.000 metros obstáculos.

Aláiz, Gari y Araptany comandaron varias vueltas la prueba pero ninguno pasaría a la final.
Los méritos de Roberto Aláiz no bastaron para que el leonés se hiciera un hueco en la final de los 3.000 metros obstáculos. Esta vez el leonés, ambicioso desde la salida, se quedaba fuera de la puja de las medallas tras una carrera en la que los gallos, entre los que se encontraban el doble campeón del mundo y olímpico Ezekiel Kemboi, el diploma en Londres Evan Jager y el francés Smaïl, no se dejaron sorprender relegándole a la octava posición (8:33.32). Y menos entrar a la táctica del leonés, sabedor de que los tres primeros puestos estaban inalcanzables y que sólo por tiempos podría hacerse con uno de los 12 billetes de finalistas.
Con la referencia de la primera serie en la retina, al discípulo de Villacorta sólo le valía una carrera rápida. Pero no al resto. Con el ugandés Araptany, uno de los favoritos, comandando la carrera, el ritmo de paso por los primeros 400 metros ya reflejaba un retraso de tres segundos. Aláiz no estaba dispuesto a que gran parte de sus opciones se diluyeran y, en apenas media vuelta, se situaba en primera posición acelerando una carrera que al paso por el mil, y con Araptany mano a mano con el leonés, paraba el crono en 2:52.73, un registro ocho segundos más lento que la primera serie.
La situación variaba en el siguiente mil. Aláiz no encontraba ayuda de ninguno de los integrantes del pelotón y su desgaste apenas le servía para mantener la desventaja. En ese momento Aláiz mantenía la cabeza del grupo aunque a la compañía de Araptany se unía otro adversario peligroso como el norteamericano Jager. El grupo permanecía compacto aunque el leonés empezaba a pagar el desgaste propio del primero del grupo.
A falta de poco más de dos vueltas el panorama era claro: sólo quedando entre los tres primeros estaba asegurada la presencia en la final. El horizonte empezaba a oscurecerse para Aláiz que se dejaba caer a la parte intermedia del pelotón con el fin de guardar las pocas energías que le quedaban. Ahí los ‘gallos’ que apenas se habían dejado ver como Kemboi, Smaïl y o el canadiense Genest empezaron a remontar posiciones. La carrera empezaba a lanzarse. Llegaba la hora de la verdad.
Kemboi fue precisamente el cargado de acabar con la tranquilidad del pelotón que en 100 metros quedaba reducido a seis unidades en el grupo de cabeza. Aláiz, encerrado, no pudo reaccionar a tiempo y esos segundos hasta los que lograba abrirse a la segunda calle le costaron una distancia insalvable dada la velocidad que los favoritos estaban imprimiendo en busca de la batalla final. Aláiz, intentaba reaccionar en la última vuelta pero por delante primero Peña, luego Genest y en último lugar Araptany cedían ante el mano a mano que habían establecido Kemboi y Jager. Sólo les resistía Smaïl que, sabedor de que tenía en su mano la tercera posición, se dejaba ir, lo mismo que Kemboi, segundo. Jager se apuntaba la gloria parcial (8:23.76).
Por detrás y ya sin opción de acceder a la final por tiempos, Aláiz remontaba varias posiciones para cruzar la línea de meta como el octavo mejor tiempo. La final tendrá que esperar pero en su debut en un Mundial Roberto dejaba claro que tiene un gran futuro por delante.