Fútbol ■ Liga de Campeones
Benzema y Keylor llevan a la final
El equipo de Zidane sufre en un partido grandioso frente al cuadro alemán para ganar la eliminatoria gracias a los dos goles del delantero francés y a su portero

El delantero del Real Madrid Karim Benzema celebra el pase a la final tras eliminar en semifinales al Bayern de Múnich. EMILIO NARANJO
Real Madrid 2-- Bayern 2
Se esperaba que fuese sufrido el pase a la tercera final consecutiva de la Champions, la cuarta en cinco años del Real Madrid, que tras sobrevivir en el alambre ya atisba la ‘decimotercera’. Sin embargo, la clasificación a Kiev superó todas las expectativas, en un duelo grandioso y memorable, jugado a la ruleta rusa, agónico de principio a fin, en el que el rey de Europa volvió a exhibir pegada para derribar a un enorme Bayern y esta vez superó el reto también gracias a la decisiva actuación de Keylor Navas, contra quien se estrellaron los alemanes cuando acariciaron el billete a la final. en un choque que eleva la figura del portero costarricense, como también la de Benzema. A falta de Cristiano Ronaldo el francés tomó el relevo, Keylor Navas echó el cerrojo y el madridismo disfrutó con el pitido final casi tanto como con la conquista de la Copa de Europa, después de tantísimo padecer. Una vez más (2-2). Decidió el 1-2 de la ida en Alemania.
En el primer error defensivo de la defensa blanca, Kimmich, el mismo que abrió el marcador en Múnich, también lo hizo en el Bernabéu, en esos momentos casi con tanto miedo como su equipo, que se crece cuando precisa de remontadas épicas pero no está acostumbrado a jugar las vueltas en su estadio después de obtener ventaja en la ida, y eso que ya debería tener varias lecciones aprendidas.
Entre Marcelo y Benzema alejaron en principio los temblores, pero ni con el empate fue el Real Madrid capaz de estar tranquilo en el duelo que se disputó a tumba abierta, con el Bayern, que no defiende nada bien, asumiendo muchísimos riesgos, aunque no le quedaba otra, pero también aprovechándose en cada ataque de un agujero entre los centrales blancos, con Sergio Ramos colosal, y encontrando área con muchísima facilidad.
No era la noche de Cristiano Ronaldo, y la precipitación era seña de identidad en cada ofensiva. Atrás, el Madrid tampoco era capaz de templar y poner orden, y ante un Bayern que es envidiable y no se asusta nunca en el Bernabéu, continuó el sufrimiento de los blancos. A la media hora, cuando el campeón estaba más inestable, aunque menos que tras el descanso, ya debió intervenir Keylor Navas, en lo que fue la primera internada de Ribéry, siempre amenazante por la izquierda, y casi sin tiempo el guardameta respondió a otro ataque germano que culminó James a las nubes a puerta vacía. Ahí se salvó el Madrid, como en el descuento de la primera parte, cuando el árbitro ignoró una mano en el área de Marcelo.
El mayor mazazo para el Bayern llegó sin embargo antes de cumplirse el minuto del segundo tiempo, con el gravísimo error cometido por Ulreich, tras un pase atrás de Tolisso, dejando el portero pasar el balón para que Benzema, crecido en ataque y defensa, entregado y atento a todo, marcase el segundo. El Bayern iba ser aún más peligroso herido. Cada ofensiva alemana era temible y le tocó a Keylor Navas hacer entonces uno de los más formidables paradones de la temporada tras un zapatazo de Alaba antes de cumplirse la hora de juego. Era el primer gran aviso para un Madrid que después desperdiciaría también sus ocasiones, para permitir que el Bayern, siempre al ataque y a tumba abierta, resucitase después con el tanto de James, otro que estuvo excelente en un duelo épico, de altísimo nivel, precioso e inolvidable para el espectador aunque de infarto para todos.