Diario de León

El Morredero tiene nuevo rey: Pellizzari

CICLISMO | VUELTA ESPAÑA. El italiano del Red Bull Bora gana en la cima berciana tras una etapa espectacular que contó con una escapada de 12 ciclistas y en la que el líder Vingegaard arañó dos segundos a Almeida en la meta

Pellizzari, de blanco como mejor joven de la Vuelta, celebra su triunfo en el Morredero con un fondo negro del paisaje azotado por unos incendios que aún se lloran.

Pellizzari, de blanco como mejor joven de la Vuelta, celebra su triunfo en el Morredero con un fondo negro del paisaje azotado por unos incendios que aún se lloran.LIZÓN

El Morredero

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La mañana se despertó con frío, lluvia, niebla y un viento de casi 50 kilómetros por hora que puso en jaque el final de etapa en el lugar esperado. Pero acabó en una tarde soleada y de ciclismo del bueno que coronó en la cita berciana del Morredero al italiano Giulio Pellizzari (Red Bull Bora Hansgrohe), el maillot blanco de mejor joven que ya sabe lo que es saborear la gloria y que fue capaz de doblegar a los dos máximos candidatos a vestir el domingo el maillot rojo de vencedor de la Vuelta 2025: Vingegaard y Almeida.

La jornada, de alta montaña y casi nueve kilómetros finales de un ciclismo de la mejor cosecha, refrendó el liderazgo de Vingegaard que a pesar de no mostrar su mejor versión sí dejó claro que es el mejor situado para llevarse el trofeo más importante de la ronda española.

Una etapa custodiada y sin incidentes

La Vuelta sigue instalada en los sobresaltos, las incertidumbres y el miedo a que los acontecimientos provoquen noticias trágicas. La organización pelea contra viento y marea para que la ronda llegue a Madrid, las Fuerzas de Seguridad del Estado multiplican esfuerzos y efectivos y los ciclistas exigen protección.
En el Barco de Valdeorras se conocía la salida, no la meta. Los ciclistas consultaron con su sindicato, el CPA, y acordaron que ante la menor amenaza verían con buenos ojos la neutralización de la etapa. Y esta no apareció a lo largo de los 143,2 kilómetros del trazado en los que se pudieron ver banderas en favor de Palestina pero ningñun incidente que llevara a variar el normal desarrollo de una etapa que se convirtió en una de las más espectaculares de esta Vuelta.

En una etapa que amenazaba con nuevos incidentes como los que llevaron a adelantar el final de etapa de dos etapas precedentes en esta edición de la Vuelta, la tranquilidad fue marcando el paso de la carrera que, en el plano deportivo no iba a dar respiro a ninguno de los supervivientes a más de dos intensas semanas de pedaleo. Según el mejor promedio previsto y desde el Barco de Valdeorras los primeros compases sirvieron para, como se esperaba, conformar la escapada del día. De 12 ciclistas. Eso sí, el final no iba a ser el esperado para ellos. Los gallos querían su porción de gloria y en un visto y no visto pusieron a trabajar a sus gregarios para que la renta no se fuera demasiado lejos. Ni a los dos minutos.

El trabajo de Visma, UAE y Bahrain dejó claro pronto que no iban a permitir demasiadas alegrías a la fuga y además el Red Bull de Hindlay echó una mano para colocar a su líder en la lucha por el podio. Por delante, cuando el futuro de los escapados era cada vez más oscuro, a diferencia del sol cuyos rayos empezaban a aparecer en la coma del Morredero, trataron de sorprender el italiano Tiberi y el colombiano Harold Tejada, pero ambos claudicaron a 12 km de meta.

El pelotón de los favoritos, una vez engullidos los dos últimos supervivientes de la fuga, iba a comenzar la exigente ascensión del Morredero unido. Eso sí, con apenas 16 unidades.

Carretera estrecha, curvas constantes, una escalada por una vertiente inédita, muy respetable, con rampas de hasta el 16 por ciento. Con el paisaje oscuro, negro de los incendios que quemaron las esperanzas de los habitantes de la zona a causa de los recientes incendios, el Visma empezó a mover el árbol dejando solo a Almeida, la principal amenaza para el líder Vingegaard.

Pero la dureza del puerto solo eligió a seis hombres: Pellizzari y Hindley por el Red Bull, Vingegaard, Joao Almeida, Pidcock y Riccitello. La subida se hacía cansina, con la sensación de que nadie quería quemar las naves. Rompió ese ambiente de conformismo el joven Pellizzari con un ataque a poco más de tres kilómetros para la meta que le reportó la gloria del triunfo en una cima en la 1que en su día escribieron su nombre con letras de oro Heras y Valverde.

Por detrás Pidcock que se hacía con la segunda plaza intentando reforzar el ‘bronce’ de la general y un Vingegaard que volvió a arañar tiempo a Almeida. Dos segundos apenas. Pero todo un golpe moral para las aspiraciones de Joao Almeida.

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