Diario de León

«Un tranvía para que se entretengan»

El Cabildo regala al Ayuntamiento «il trenino» para que acepte que las Cantaderas son oferta y no foro

Primo Lucio Panera estuvo magistral en la resolución de sus tres intervenciones, con la que coronó s

Primo Lucio Panera estuvo magistral en la resolución de sus tres intervenciones, con la que coronó s

Publicado por
a. caballero | león
León

Creado:

Actualizado:

León es un debate que se cierra en sí mismo y no llega a ningún sitio. Cinco siglos lleva en el empeño de decidir si es «libre y voluntaria», como defiende el consistorio, o «foro», como se enroca el Cabildo catedralicio, la ofrenda que nació después de la batalla de Clavijo, donde el apóstol Santiago guió a las tropas del rey leonés Ramiro I a la victoria sobre los sarracenos y libró al Reino de León del tributo de las cien doncellas. Esas Cantaderas que ayer volvieron al claustro de la Catedral, lozanas, risueñas, pícaras, bajo la lluvia que pinteó el debate. La pugna dialéctica en la que el Ayuntamiento no venció la resistencia de los canónigos con la ofrenda de carbón de Laciana. «Para que se calienten, no porque hayan sido malos», aclaró el síndico municipal, Ibán García del Blanco. No esperaba el edil la réplica que se encontró a la vuelta en el verbo de Primo Lucio Panera como tiento para que aceptara la obligación del acto: «Para que vea que hemos hecho buen uso de la hucha que nos dieron el año pasado, nos hemos permitido como excepción, sin que sirva de precedente, traerle un presente que la corporación municipal ha soñado, mimado y vivido con ilusión, que no necesita licencias administrativas, previos informes de patrimonio, ni gasto ni quebrantamiento a las arcas municipales y que cuenta con mantenimiento gratuito: el tren, el tranvía, il trenino , como dicen los italianos, para que lo utilicen de momento para entretenerse, porque todos somos niños y luego ya nos haremos mayores», ironizó el ilustre litigante del clero, quien, después de dos años de ausencia, volvía a desempeñar el papel que le ha tocado en las dos últimas décadas. «Prefiero ser soñador, antes que matador de sueños», había advertido en una serie de intervenciones en las que dejó caer que «unos hacen lo que deben y otros deben lo que hacen».

Atrás quedaron los intentos de García del Blanco por demostrar la «libérrima» ofrenda, amparado en el documento de las Cortes de Cádiz que abolió el Voto a Santiago: el tributo en grano que debían hacer los campesinos. «Si se terminó con lo más, se terminaría con los menos, que eran los foros», apuntó el edil, a quien el canónigo advirtió que «nunca el derecho universal anula el derecho particular». «Si aceptara que no es obligación sería noticia hasta el la ONU. No tema que fuera una señal del Apocalipsis como que hubiera vida en la luna, que ascendiera la Cultural a Primera o que Jesús Calleja hiciera una película de cine mudo», retó el concejal, quien sólo coincidió en una cosa con su oponente: hacer mención a los mineros que hay encerrados en la Catedral para defender su sector. Pero esa es otra guerra.

tracking