Pendientes de saber las causas
Mañana se cumple un mes del fuego del Ayuntamiento de Ordoño, que esta semana . recuperará parte de la normalidad, a la espera del informe de la Policía Científica.

Estado en el que quedó la zona más afectada por el fuego del edificio «ampliación» del Ayuntamiento de Ordoño.
El 10 de agosto fue un día caluroso, típico del verano en la capital. Una gran columna de humo sorprendió a los leoneses a primera hora de la tarde. Aunque muchos no se lo creyeran de entrada, se estaba quemando el Ayuntamiento, el moderno edificio de Ordoño II comprado en 1997 a Caja España. Las llamas se pudieron ver desde toda la ciudad.
Mañana se cumplirá un mes de una desgracia que aún no ha cerrado algunos grandes interrogantes. Salvo la fecha de regreso de parte de los trabajadores a la planta baja y a las cuatro primeras -no más tarde de este próximo miércoles, según anunció el portavoz-, faltan por saber las causas y el coste final de un siniestro que nunca antes había sufrido un ayuntamiento de capital de provincia.
La Policía Científica se dio de plazo un mes para hacer pública su investigación, plazo que se cumplirá en los próximo días. En ese sentido, el equipo de gobierno ha sido sumamente cuidadoso para no hacer ningún tipo de especulación. Tras una inspección ocular y la recogida de muestras ‘in situ’, con la participación de agentes llegados de Madrid y Valladolid y el apoyo de uno de este departamento en la Comisaría de León, todos los datos están siendo analizados en la Comisaría Central de la calle Julian Gonzalez Segador de Madrid.
Hablar del edificio municipal de Ordoño puede inducir a error, porque en realidad se trata de dos edificios. El «principal», que da a Ordoño y Alfonso V, levantado en los años 70 del siglo pasado, que no ha sufrido grandes daños salvo las consecuencias del humo y del agua para la extinción de las llamas, y el «ampliación», donde se centran los destrozos. De hecho, ya han empezado las obras para demoler cuatro plantas desde el callejón de San Agustín.
Según consta en el informe municipal redactado por los técnicos para declarar de urgencia la contratación de las obras de demolición, por 410.000 euros, a Esoca Construcciones Campos, y otras intervenciones inmediatas, el fuego se originó en la tercera planta, de acuerdo con la información recibida del Servicio de Bomberos y «se extendió a todas las plantas superiores del edificio ampliación». En concreto, a las cuarta, quinta, sexta y bajo cubierta, de las que desapareció «la práctica totalidad de enseres, equipamiento, instalaciones, tabiquerías, suelos y techos técnicos». Todo como consecuencia de las temperaturas extremas que soportó entre las 15,45 y las 20 horas de ese 10 de agosto. Por un momento, las autoridades se vieron desbordadas ante el riesgo de que se extendiera a los edificios aledaños. Hasta tal punto que a los Bomberos de León se sumaron también efectivos de la UME y del Ayuntamiento de Valladolid.
Desde el primer momento, el alcalde, Emilio Gutiérrez, se puso al frente del gabinete de crisis creado ante el siniestro. Además recuperó las competencias que había delegado en la comisión de gobierno y sacó a la calle un bando anunciando las sedes provisionales repartidas por San Marcelo, el edificio rojo de Eras, Don Gutierre, el chalé de Padre Isla o el Crucero
La Diputación facilitó material de oficina para dicha ubicación y la Consejería de Fomento, ordenadores y el Centro de Supercomputación, donde ahora se centraliza el corazón informático, también con el objetivo de recuperar toda la información que contenían los archivos y el búnker de la sexta planta. Oficialmente no se ha perdido nada. En este tiempo, el alcalde también ha enviado sendas cartas pidiendo ayuda a Rajoy y Herrera.
Saber las causas y cuánto recuperará el Ayuntamiento de la póliza del seguro, que fijaba un máximo de 9 millones de euros (para lo que se ha contratado, no sin polémica, una empresa de peritación) no son las únicas preguntas. El PSOE exige una comisión de investigación política, que no apoya la UPL y que el PP rechaza porque ya existen cauces de participación sin más dietas, y falta también por saber si se podrán levantar de nuevo las cuatro plantas afectadas -se necesita modificar el PGOU-.
El incendio devolvió al Ayuntamiento a los años de papel y bolígrafo. Un mes después, ya puede dar de nuevo certificados de empadronamiento. Lo más duro parece haber pasado.