Apenas 60 colegios recurren al monitor para la conciliación familiar en septiembre
La demanda ha ido creciendo desde principio de curso, pero no llega al 50% de los centros

La reducción del horario escolar en los meses de junio y septiembre supone todos los años un quebradero de cabeza para muchas familias, que deben recurrir a sistemas alternativos a los del resto del curso para poder conciliar. Las exigencias de los padres el curso pasado y su oposición a que se cambie el horario al principio y al final del curso, ha llevado a la Junta a implantar un sistema de monitores que cuidan a los pequeños hasta que los padres pueden acudir a por ellos. En la provincia de León, las familias de 60 colegios han solicitado este recurso y hasta ahora están operativos un centenar de monitores.
Los centros que han recurrido a los monitores —algo que debe realizarse a través de los padres— no llegan a la mitad de los que existen en la provincia y los recursos «han ido aumentando» a medida que avanzaba septiembre, tal y como confirman la propia Junta y la portavoz de la Felampa, la federación de ampas de León, Diana González Pellitero, quien señala: «Se ha dejado que se apunten más familias, no sólo las que lo solicitaron en junio, porque muchos no sabían que existía esta posibilidad o que lo iban a necesitar».
«El servicio está bien, pero no deja de ser un ‘tapabocas’, porque lo ideal sería que no se modificara el horario lectivo», concreta la portavoz de las familias leonesas, quien explica que los monitores acuden a los centros de 13.00 a 14.00 horas —para cubrir la hora que se acorta respecto al resto del curso—, aunque lo que González critica es que también se adelanta el horario del comedor, con lo que muchas familias tampoco hacen uso del servicio. «Si queremos no notar el cambio de horario, lo normal es que el comedor no se cambie de hora y siempre se mantenga a las 14.00 horas», explica, para recordar que al principio de curso «las familias recibieron cero información, los padres no sabían si estaba aprobado o no y los colegios tampoco, pero finalmente se concedió a todos los centros que lo solicitaron, aunque los contratos se hicieron tarde».
La contratación de los monitores que atienden este servicio la gestiona una empresa subcontratada por la Consejería de Educación que se encarga de las nueve provincias. Las familias que pueden reclamar el monitor en su centro educativo deben tener alumnos matriculados en el segundo ciclo de Educación Infantil o en Primaria y desde la Junta apuntaron tras la aprobación de este programa que se trataba de un servicio gratuito y voluntario que cubriría como máxima, esa hora que se reduce en septiembre y junio respecto al resto del curso. Además, también concretaron que, como se mantendrá el cambio horario, también se mantendrá en el último mes del curso.
Eso sí, desde la Junta se remarcó entonces que las familias podrían recurrir al comedor escolar de los colegios, de tal forma que los alumnos saldrían de igual forma a las 14.00 horas, como el resto del curso, tras incidir en que más del 60% de los comensales cuentan con una beca que les cubre o el 100% del menú o una parte.
La Consejería de Educación insiste en que la reducción de la jornada lectiva al principio y al final del curso «es beneficioso» para el estudiante, tanto como por la adaptación al curso como por el cansancio final, y que se mantendrá pese a las críticas de las familias. El servicio de los monitores permite atender así a los niños cuyos padres no pueden ir a recoger con el cambio de horario y no quieren que acudan al comedor escolar.
Para que un colegio cuente con el servicio de conciliación hasta las 14.00 horas durante este mes de septiembre, deben solicitarse al menos para atender a cuatro niños de 3 a 11 años. La demanda de este servicio de atención a los alumnos ha ido aumentando desde que comenzó este curso, cuando se ha implantado por primera vez, y a nivel autonómico son más de 13.000 los alumnos repartidos 484 centros, 119 más de los previstos durante el mes de junio.