La academia afronta la consolidación como Base Aérea para el aterrizaje del Sirtap en León
El coronel director de la ABA añade como reto el próximo incremento en el número de alumnos

Tres son los desafíos a los que se enfrenta la Academia Básica del Aire y del Espacio, tres «retos importantes», como apuntó ayer durante su intervención el coronel director del centro formativo militar, Óscar Ruiz, quien enumeró la llegada de más alumnos, «lo que implicará más infraestructuras y más recursos» para garantizar una formación de máxima calidad, tanto presencial como virtual, porque el Ejército del Aire quiere aumentar su plantilla en 900 suboficiales que se formarán en La Virgen del Camino. Pero a mayores, tras la conversión del Aeródromo Militar de León en Base Aérea el pasado mes de marzo, las instalaciones deben afrontar «la transformación definitiva, no sólo en nombre, sino en estructura, en personal y compromiso para conseguir su consolidación plena», como destacó Ruiz.
Todo ello, en un contexto inminente pensando en el desembarco del dron Sirtap, previsto para 2027, con el que la Base Aérea de León recuperará su capacidad operativa después de un siglo, tras centrarse en su labor de formar a los sargentos del Ejército del Aire y del Espacio.
La llegada del Sirtap implicará un nuevo escenario en las pistas militares. Por un lado, la construcción de nuevos hangares y vías de rodadura para que el dron, que mide más de siete metros de largo y doce de envergadura, pueda acceder a la zona de despegue y aterrizaje y, por otro, la unidad que se creará para el manejo de estos grandes aparatos, el Grupo 24, que operará desde León. Además, el Ejército de Tierra contará con sistemas del Sirtap, que operarán también desde la Academia Básica del Aire, a través del Grosa, el Grupo de Obtención por Sistemas Aéreos, que pertenece al Regimiento de Inteligencia de Valencia, aunque tiene su sede en la base Conde de Gazola.
El Ministerio de Defensa ya ha licitado tanto la construcción de los hangares como las tres plataformas de rodadura. Los tres hangares cuentan con una partida próxima a los ocho millones de euros, mientras que las calles asfaltadas para que los Sirtap lleguen a la pista cuenta con 19,5 millones de euros, ante sus características y el hecho de que tendrán casi que circundar para de las instalaciones para dar servicio tanto al Ejército del Aire como al de Tierra. El aumento del número de alumnos supondrá más infraestructuras para poder dar respuesta al incremento de caballeros y damas que demandan las nuevas exigencias del Aire, con más misiones, nuevos sistemas de armas y el desembarco de los vehículos aéreos no tripulados.
Ante un futuro que exigirá «más capacidad, más ambición y más misión», como resumió el coronel director sobre los retos futuros de la Academia Básica del Aire, tras hacer hincapié en que este año la Base Aérea de León «vivió hechos muy significativos, como la respuesta solidaria ante la dana de Valencia o la lucha contra los incendios forestales que asolaron todo el noroeste peninsular el pasado verano «donde el personal de la base demostró una capacidad de respuesta admirable, pasando en cuestión de días de ser un aeródromo militar a ser, con todas las de la ley, una base aérea».
La Academia Básica del Aire y del Espacio celebró ayer la patrona de los aviadores, en un acto en el que los caballeros y damas de las últimas promociones en acceder al centro juraron bandera y que se cerró con el desfile terrestre.