Diario de León

Del carbón al haya: cómo el Faedo de Ciñera reescribió la historia de un pueblo minero

El bosque leonés conserva la memoria de una cuenca carbonera y ofrece a Ciñera de Gordón una nueva oportunidad ligada al turismo de naturaleza y al patrimonio.

Arroyo de la Ciñera a su paso por el faedo más famoso de León

Arroyo de la Ciñera a su paso por el faedo más famoso de LeónGuillén Perez

Antonio Bret
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En Ciñera de Gordón, localidad perteneciente al municipio de La Pola de Gordón, el paisaje cuenta una historia de transformación. Durante más de un siglo, la vida del pueblo estuvo vinculada a la extracción de carbón, al ferrocarril y a la actividad de la Hullera Vasco Leonesa. Ahora, los senderos del Faedo de Ciñera conducen a los visitantes entre hayas, arroyos y desfiladeros, sin ocultar la herencia industrial que explica el desarrollo de esta localidad del Alto Bernesga.

La huella de la minería

La minería del carbón comenzó a adquirir importancia en el Alto Bernesga a mediados del siglo XIX. Sin embargo, la falta de un transporte adecuado limitaba la explotación de los yacimientos de hulla. La inauguración, el 11 de agosto de 1894, del ferrocarril hullero entre La Robla y Valmaseda abrió una nueva etapa para la cuenca minera de Ciñera y facilitó el traslado del carbón hacia la industria pesada vasca.

El crecimiento de la actividad minera modificó la estructura social y urbana de la zona. La Hullera Vasco Leonesa promovió alrededor de 600 viviendas en varios núcleos de la cuenca, entre ellos Ciñera, para alojar a trabajadores y sus familias. También creó economatos y otros servicios vinculados a la vida cotidiana de los empleados. La localidad dejó de ser un pequeño núcleo rural para convertirse en un pueblo marcado por la industria y por la llegada de población procedente de otros territorios.

El Pozo Ibarra, conocido también como Grupo Ciñera, es uno de los principales vestigios de aquella etapa. Su castillete fue inaugurado en 1930 y la instalación permaneció activa hasta 1997, de acuerdo con el Ayuntamiento. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Etnográfico, en 2011. La estructura conserva así el recuerdo de las jornadas de trabajo y de la organización económica y social que el carbón generó en La Pola de Gordón.

El bosque que cambió la mirada

La ruta del Faedo de Ciñera comienza en Ciñera de Gordón y se adentra en un entorno de hayas, roca caliza y agua. El Portal de Turismo de Castilla y León propone un recorrido lineal de 11 kilómetros hasta La Vid de Gordón, con una duración aproximada de cuatro horas y dificultad media. El tramo inicial hasta el hayedo puede plantearse como un itinerario de unos cinco kilómetros de ida y vuelta y dificultad baja.

En el interior del bosque se encuentra Fagus, una haya de unos 500 años que se ha convertido en el ejemplar más representativo del paraje. El Ayuntamiento de La Pola de Gordón señala, además, que el Faedo recibió en 2007 el reconocimiento de 'Bosque mejor cuidado de España'. 

El sendero continúa hacia las Hoces de Villar, un desfiladero que conecta Ciñera con Villar del Puerto. Pasarelas y puentes permiten avanzar junto al arroyo de Ciñera en un paisaje donde las leyendas de la bruja Haeda y otros personajes fantásticos forman parte de la tradición local. Estas historias aportan una dimensión cultural al recorrido, aunque pertenecen al terreno de la mitología popular.

El Faedo se integra en la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, reconocida por la UNESCO en 2005. Su valor no reside únicamente en el hayedo: también está en la posibilidad de recorrer, en un mismo espacio, la memoria del carbón, el patrimonio industrial y la biodiversidad de la Montaña Central de León. Ciñera no ha dejado atrás su pasado minero; lo ha incorporado a un relato nuevo en el que el haya comparte protagonismo con el hierro, el ferrocarril y la hulla.

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