Diario de León

Satélites con control leonés

León exporta talentos. mario castro de lera es uno de ellos. en su caso, a alemania. el proyecto galileo también habla en leonés. Este ingeniero leonés participa en uno de los proyectos más ambiciosos de Europa. El proyecto Galileo, la alternativa al GPS americano. Ahora desde Munich controla parte del proceso de mantenimiento. Dos ya están en órbita y el próximo mes de octubre asistirá al lanzamiento de otros dos. Es Mario Castrode Lera, un leonéspor el mundo.

Mario Castro fotografiado en el centro de control de la estación espacial internacional con sede en Toulouse. Ahora se ha trasladado a Alemania, donde sigue ligado a otro proyecto de gran trayectoria internacional y europeo como es el Galileo. El sueño de

Mario Castro fotografiado en el centro de control de la estación espacial internacional con sede en Toulouse. Ahora se ha trasladado a Alemania, donde sigue ligado a otro proyecto de gran trayectoria internacional y europeo como es el Galileo. El sueño de

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manuel c. cachafeiro | león
León

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Desde Tolouse, en el sur de Francia, publicó durante unos años lazorrera, una página web sobre su pueblo natal, Santa Lucía, que se convirtió en un referente para toda la comarca de Gordón. El nombre tenía su explicación. A los gordoneses se les conoce también por el mote de cada pueblo. Zorros los de Santa Lucía, gatos los de Pola, mosquitos los de Villasimpliz...

Tal fue el éxito que llegó a ser casi la única voz de un pueblo que se resiste a pasar página a su glorioso pasado minero. Allí se publicaban viejas historias, recetas de cocina de la zona, críticas a la situación del sector minero... Y todo desde Tolouse.

Mario Castro de Lera trabajó durante años en esa localidad del sur de Francia como ingeniero. Hasta que hace algo más de un año, dio un nuevo giro a su vida. Alemania fue su destino, con un proyecto muy ambicioso. Hoy es responsable de operaciones de los sistemas eléctrico y térmico de los satélites de la constelación Galileo, el gran proyecto aeroespacial europeo.

«Mi misión es garantizar que los satélites recuperan la suficiente energía con sus paneles solares así como que las baterías de apoyo funcionan correctamente para realizar una misión de más de 12 años, que es la vida prevista para estos satélites», explica desde Munich, donde reside.

El equipo en el que trabaja es multinacional. Hay ingenieros provenientes de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Australia, Canadá, España... «He tenido la oportunidad de formar parte del equipo que ha participado en las operaciones de los primeros satélites de la constelación. Nuestro objetivo es ahora prepararnos para operar toda una constelación de satélites que en sucesivos lanzamientos irán conformando el Sistema de Posicionamiento Europeo. El próximo momento importante será el lanzamiento, previsto para septiembre, de los 2 siguiente satélites de la fase de validación, gemelos de los dos que están en órbita».

«En paralelo -añade, he comenzado la relación con un FABLAB aquí en Munich. Es una estructura de autogestión que está dando buenos pasos en el mundo de la impresión 3D y de la autocreación. Yo comienzo con ellos dos proyectos, sensoramia, una estación open source de medición de variables geofísicas (meteorología, calidad del aire, sismografía...) y por otro lado tengo prevista la fabricación de un brazo robótico construido a partir de los archivos 3D compartidos por un internauta en la red y siguiendo las instrucciones que él mismo ha dejado en la red», explica Mario Castro sobre otros proyectos relacionados con su profesión de ingeniero.

Su historia lejos de su tierra natal comenzó hace diez años. «Me decidí a buscar un destino Erasmus en Alemania con el objetivo de observar otras formas de enseñar y de aprender, escapar de la rutina de León y acabar por fin mis estudios. La Universidad de Kaiserslautern, en Alemania me aceptó tras realizar personalmente las gestiones para el acuerdo de intercambio con la ULE». Y así empezó.

Mario no cree en las fronteras, ni en las falsas ideas sobre iniciativas como el mundo Erasmus. «Es mucho más que el jolgorio y la buena vida, que también. Bien aprovechado te puede cambiar la vida o por lo menos ese es mi caso. Yo terminé mi carrera, pude hacer un proyecto de fin de carrera interesante y establecí relaciones que me permitieron conseguir una beca en la Agencia Espacial Francesa en Toulouse.

Fue en Kaiserslautern donde conoció a la que ahora es mi mujer. «Con ella aprendí a hablar alemán y francés. Juntos nos trasladamos a Toulouse. Tras la beca empecé a trabajar en el servicio de operaciones de satélites de observación de la tierra. Allí nos ocupamos de la puesta en orbita de nuevos satélites y del control y mantenimiento de aquellos que ya están en vuelo. También he trabajado en el servicio de control de orbita y actitud de naves, encargándome de los estudios de ingeniería de las herramientas de control en el suelo del ATV el cargo europeo para la Estación Espacial Internacional».

Más tarde pasó a trabajar en el dominio de los satélites de telecomunicaciones, realizando para Astrium las operaciones de puesta en órbita de varios satélites geoestacionarios.

Sin embargo, en junio del 2010, decidió tomarse un año sabático «para disfrutar de mucho tiempo con mis hijos y también preparar los primeros estudios del RoblaSolar».

El proyecto, que Feve aceptó, planteaba que La Robla, el mismo lugar que hace más de un siglo vió nacer la línea de vía estrecha a Bilbao y donde Mario vivió parte de su infancia y adolescencia, fuera sede del primer proyecto en el mundo que desarrolle un tren solar.

A través de un acuerdo firmado entre la compañía, entonces presidida por Ángel Villalba, y el rector de la Universidad de León, el proyecto quería ser también una idea para «dinamizar» el norte de León «desde la ciencia, la investigación y la educación, involucrando a sus gentes». El proyecto planteado por Mario Castro persigue construir un vehículo autónomo propulsado por un motor eléctrico alimentado por energía solar y con capacidad para transportar pequeñas cargas. RoblaSolar es un proyecto pionero. Salvo algún intento en Australia y Estados Unidos, no hay constancia de proyectos similares en el mundo.

Un año después, en junio de 2011, se estableció en Alemania. Allí, trabaja, disfruta de su familia y también echa de menos su tierra natal. «Hago más kilómetros en bicicleta que en coche, porque me gusta, ... que como por muchos otros detalles de mi vida cotidiana hacen que se me pueda encuadrar entre los ecologistas. Conocí una montaña en Santa Lucía donde hoy hay un enorme furaco. Me hubiese gustado poder seguir disfrutándola. Y ahora en Santa Lucía ni hay montaña ni casi gente que la hubiese podido disfrutar».

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