EL SUSURRO DE LAS PIEDRAS
Puertas a lo tenebroso
El pasado mes de abril comenzó a escucharse el eco de personajes de leyenda que han cruzado a través de los siglos gracias al silencio con el que los narraron los moradores de la ciudad. Ahora regresan en una ruta que desvela los misterios de León.

Imagen de uno de los rostros de la Catedral. J. NOTARIO
Cae el sol y las historias imposibles que se esconden bajo el empedrado de la ciudad antigua comienzan a cobrar form a. Fantasmas, asesinatos, ajusticiados, desterrados, piedras milenarias que fueron testigo de celebraciones paganas y ritos ancestrales desfilan ante el asombro de una audiencia que nunca había conocido León como lo cuenta la guía de Rutas misteriosas.
El nuevo proyecto turístico de la ciudad se inmiscuye entre los monumentos y lugares históricos del casco antiguo para revelar escenas que han ido forjando el relato ancestral de la capital del Reino, como la de la santa compaña que cada noche de difuntos reunía a San Alvito , San Pelayo, Ordoño II o San Froilán en una fiesta macabra, o la de los hombres verdes que se transforman en plantas en una metamorfosis que los canteros de la Catedral imprimieron en la piedra para que nadie olvidara los efectos del pecado de la lujuria.
Camino, la cicerone de este viaje hacia lo desconocido, subraya al iniciar el descenso al pasado que por la ruta han pasado ya un millar de personas.
En León, desde abril
La iniciativa funciona en medio centenar de ciudades españolas, como Madrid, Barcelona o Málaga y este año cumple su décimo aniversario —en León se inauguró hace apenas cuatro meses— con el objetivo de revelar el lado más sorprendente y enigmático de cada ciudad. Para ello reúnen a los principales expertos: escritores, investigadores de referencia y, sobre todo, grandes comunicadores, dispuestos a compartir su pasión por aquellos secretos para los que la ciencia actual no encuentra explicación.
Es el caso de una de las leyendas que da pie a la ruta. Narra las últimas horas de uno de sus habitantes. «Ante la conciencia de que le llegaba su hora, la mujer de este moribundo cuya vivienda estaba cerca de San Marcelo acudió al templo para solicitar al sacerdote que acudiera a darle la extrema unción.
Al llegar junto a la cama del finado, el cura se dio cuenta de que aquella presencia que había acudido a pedirle auxilio le miraba desde un cuadro que presidía el dormitorio», cuenta la guía poco antes de iniciar el camino a través de la Vía Principalis.
Tras abandonar las fauces del dragón en las que Antonio Gaudí encarceló al león, las historias se centran en los episodios paranormales reportados en el Palacio del Conde Luna , que llevaron al programa Cuarto Milenio a realizar una investigación en su interior para buscar el lamento de Rodrigo de Vergara, que en 1478 y enemistado con el tesorero de su iglesia Fernando Cabeza de Vaca decidió envenenarle durante un almuerzo. Temiendo las represalias, buscó refugio en casa del conde de Luna, donde los parientes del finado le alcanzaron y asesinaron en presencia de la condesa Juana Enríquez, saqueando e incendiando después las casas episcopales. Ambos, obispo y tesorero, fueron sepultados en la catedral de León, donde, según aseguran las crónicas, se siguen apareciendo los fantasmas.

Imagen de los hombres verdes de la catedral de León. J. NOTARIO
La guía explica también dónde se encuentra la huella indeleble de los ajusticiados en la Plaza Mayor, analiza las claves esotéricas de la fachada de la Colegiata de San Isidoro y revela la simbología oculta en las fachadas de la Catedral de León.
Además, explora los secretos de los caballeros templarios en el reino, su relación con el Santo Grial, y las conexiones entre esta mítica reliquia y el misterioso Cáliz de doña Urraca.
Una de las historias más desconocidas con las que Camino asombra a los peregrinos es la de la fiesta del Asno que se celebraba en la Catedral durante el solsticio de invierno. Era un ritual carnavalesco e irreverente en el participaban los propios miembros del Cabildo y cuyo protagonista era un asno, que se introducía en la catedral en procesión y caracterizado como un obispo. «Entraba la gente disfrazada en la Catedral y se acercaban hasta el Altar Mayor, donde se celebraba la misa, se comía, se bebía y se celebraban actos paganos».

Detalle de la calle de la calle Apalpacoños. J. NOTARIO
Los elefantes descubiertos en la arena del anfiteatro de Cascalerías, la conexión entre Papalaguinda y la desembocadura de la plaza del Grano, el sello del Sefarad perdido de los judíos de León o los nombres de los ajusticiados sobre la piedra de la Plaza Mayor pueblan las historias centradas en el barrio con más sabor de la ciudad.

Imagen de uno de los nombres de ajusticiados en la plaza Mayor. J. NOTARIO
Para demostrar que en todas las culturas hay una cena de los idiotas, Camino explica cómo se desenvolvía la Fiesta de los Locos . Para ello se elegía al más tonto del pueblo y todos entraban a la Catedral con coronas en sus cabezas. El tonto llevaba alubias en una mano y una carraca en la otra en procesión por las principales calles de la ciudad. «Así ha quedado hasta hoy, con la tradición de la fiesta del día de Reyes, cuando en el roscón buscamos el haba».