Diario de León

jornada mundial de la juventud. El Nazareno leonés, en Madrid

La séptima estación fue leonesa

El Nazareno del Dulce Nombre brilla con luz propia en el Vía Crucis de la JMJ. Más de 200 papones pujan el paso en la procesión tras el acto con el Papa

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pacho rodríguez | madrid
León

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¿De qué siglo es? ¿Cuál es su nombre? ¿De qué ciudad viene? A lo largo del día, el Nazareno de León, el paso más emblemático de la Semana Santa leonesa, propiedad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, talla originaria del siglo XVII, atraía como un imán la curiosidad de los miles de asistentes que recorrían Recoletos. Ellos, al atardecer, ya con la presencia de Benedicto XVI, que presidió el Vía Crucis, y que pasó por allí delante, sabían que ese paso era la aportación leonesa a una jornada que impuso en pleno verano la Semana Santa, como un Viernes Santo, pero en 19 de agosto.

Y preguntaban, ya desde por la mañana, que cuándo salía en la Semana Santa leonesa y, de rebote, se cumplía uno más de los efectos de esta presencia en Madrid, y que es el interés despertado por muchos de los ciudadanos que aprovechan ese periodo que combina el descanso y las devociones religiosas para realizar turismo cultural. Y ahora, León ya está en su agenda.

El Vía Crucis, que llenó de gente el centro de Madrid, consistió en un desfile de jóvenes, meditaciones, otras intervenciones, y luego ese muestrario monumental con 15 pasos de la Semana Santa de toda España. Ese hilo argumental se vio constantemente interrumpido por las exclamaciones y voces de ánimo, cánticos incluidos, de los jóvenes participantes en la Jornada Mundial de la Juventud. El Vía Crucis, no obstante, se vivió con una gran solemnidad, pese a la cantidad inabarcable de gente que desafió el calor.

El despliegue mediático estuvo a la altura de unas jornadas que han masificado de gente la capital de España. El Metro vivió ayer una de las jornadas de mayor afluencia de público, apenas apto para claustrofóbicos. Y en la zona centro, además de los controles y arcos de seguridad en pleno asfalto, la zona ocupada por los medios acreditados y los encargados de la transmisión dibujaron un inusual panorama de algunos de los lugares más reconocibles de Madrid. Las grandes pantallas retransmitían la llegada del Papa. Mientras, los responsables del Nazareno, con Fernando Salguero, a la cabeza de todo, como abad de la cofradía, desde ese séptimo lugar de la estación de oración correspondiente, esperaban a que se materializara una jornada tan especial como la de ayer y, también, lo que han sido los días anteriores.

En representación del Ayuntamiento de León estuvo el concejal de Medio Ambiente y Obras, Julio Cayón, papón también de la centenaria cofradía con sede en Santa Nonia.

La llegada de Benedicto desató, una vez más, la euforia de los asistentes. Recorrió en su Papa Móvil los casi 800 metros de Colón a Cibeles. Para algunos fue visto y no visto. A la espera de si el protocolo reservaba otro momento de gloria a ese recorrido de Jesucristo desde la Última Cena a la cruz. Es decir, ese Vía Crucis en el que el Nazareno de León ocupó el estelar séptimo lugar como estación de oración, y su cofradía pudo celebrar su flamante cuarto centenario, en el año en el que en la Semana Santa pasada no pudo salir por culpa de la lluvia.

Tras la Vía Crucis con el Papa comenzó la procesión por las calles de la capital que se prolongó durante varias horas y en la que participaron los 15 pasos seleccionados de toda España. Más de 200 papones se relevaron durante la procesión.

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