Salir del pozo
Las mujeres encabezan los proyectos de diversificación económica de la cuenca.
«Si quiere hablar con Servicios Sociales, pulse 1, si quiere hablar con Turismo, pulse 2; si quiere hablar con Medio Ambiente, pulse 3». Es la voz de una centralita automática que responde a las llamadas en el Ayuntamiento de La Pola de Gordón. Para hablar de minas habría que llamar a la Hullera Vasco Leonesa, la empresa señera de la cuenca donde hay empleadas medio millar de personas. Otras tantas trabajan en contratas y subcontratas de La Vasco.
En total, más de un millar de puestos de trabajo dependen directamente de la minería del carbón en la cuenca de Ciñera-Matallana.
El carbón ha sido el motor económico de la cuenca Ciñera-Matallana o Montaña Central Leonesa desde finales del siglo XIX. En 1963 la Hullera Vasco Leonesa, la empresa señera de la cuenca y actualmente la única que pervive, llegó a emplear a 2.600 trabajadores y alcanzó su récord de producción hasta entonces: 870.000 toneladas de carbón.
Una cantidad similar fue extraida de sus tres pozos y el cielo abierto en el año 2010 con tan sólo 575 trabajadores. La producción ha ido en descenso en los últimos años pese a las grandes inversiones en la Nueva Mina. Y la plantilla es de 515 trabajadores, según datos del último informe de gestión, de 2011, de la Sociedad Anónima Hullera Vasco Leonesa.
El oro negro de la industrialización invisibilizó durante un siglo y medio los recursos que la naturaleza regaló a las cuencas mineras en sus superficies montañosas. La ganadería vino a menos y los viejos caseríos de piedra se transformaron en el corazón de las cuencas en colominas. Ciñera desplazó a La Vid de Gordón como núcleo de referencia.
Las consecuencias de la ‘crisis’ minera sobre la población son notorias. Los municipios centrales de la cuenca perdieron un tercio de su población en el último cuarto de siglo. De 15.380 habitantes en 1986 se ha pasado a los 10.751 que residen actualmente en los municipios de La Robla, La Pola de Gordón, Vegacervera, Matallana de Torío y Valdepiélago.
«La disminución de la población activa y del empleo; la inexistencia de actividades alternativas al carbón capaces de relanzar la deprimida economía de las cuencas; la sangría emigratoria; la exigua tasa de natalidad; el galopante envejecimiento de la población, etc., dibujan el escenario de una crisis cada vez más profunda cuyo final no se alcanza a vislumbrar», asegura Jesús Sánchez Melado, autor de un estudio sobre la política de reactivación de las cuencas.
Pese a los malos augurios y en mitad de la crisis más profunda las cuencas no se rinden. Hay quienes ven posible empezar a dar la vuelta a la economía de la zona con proyectos empresariales que buscan explotar la riqueza más visible, su naturaleza, y a la vez la más olvidada. El objetivo: salir del pozo.
Crear empleo alternativo a la minería en las cuencas es una tarea titánica. Entre 1998 y 2004 fueron impulsados 14 proyectos empresariales en la cuenca Ciñera-Matallana con una inversión de 138 millones de euros y unas ayudas de 5,8 millones. Todo eso no evitó que disminuyera la cifra de personas en edad de trabajar casi el 9%, frente al 1,19% en el resto de la provincia.
De las entrañas...
El fracaso de las políticas de reindustrialización es admitido por los políticos, al menos por los que la sufren en carne propia. «Nunca se creyó en el desarrollo de las cuencas mineras, están a desmano y se hicieron cosas muy mal como crear polígonos en sitios tan cercanos como La Pola, La Robla y La Magdalena», lamenta el alcalde de La Pola de Gordón, Francisco Castañón del PP mientras apoya a los mineros en marcha hacia la capital.
El carbón está en las entrañas de la montaña, que lo ha amasado lentamente, desde la era cuaternaria, durante millones de años. En un siglo y medio se ha convertido en la seña de identidad, el pan y la sangre de las cuencas mineras y de la provincia. En los últimos 30 años ha afrontado un proceso de reconversión que ha reducido el sector a una tercera parte.
Desde otros frentes se intenta sacar lustre a la naturaleza olvidada, al patrimonio cultural y a la arqueología industrial señera que ha dejado la minería. Son pequeños proyectos de emprendedores y empresas que han convivido durante más de medio siglo con la minería del carbón.
La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, decladarada el 2005, se ha convertido en una herramienta dinamizadora del tejido económico no minero. Con las limitaciones de que su ámbito de actuación se ciñe a tan sólo uno de los municipios de la cuenca, La Pola de Gordón, y a Villamanín, donde también ha habido mineros pero nunca abandonó la ganadería.
...A la superficie
Una docena de proyectos empresariales se han puesto en marcha o han iniciado acciones innovadoras en ambos municipios desde que fueron declarados Reserva de la Biosfera, cuyo papel fundamental ha sido formar a las mujeres rurales en un programa de lucha contra la despoblación que recibió el premio del Congreso Nacional de Medio Ambiente en el 2010.
Este programa destinado de manera específica a las mujeres fue elegido como modelo de buenas prácticas por la Federación Española de Municipios y Provincias. La mayoría de los proyectos están impulsados por mujeres jóvenes y de un nivel cultural medio alto. «Su única opción era irse fuera y han decidido pelear y luchar por estas empresas en el medio rural», afirma la gerente de la Reserva, Beni Rodríguez.
El programa de formación auspiciado por la Fundación Biodiversidad ha llegado a 200 personas y ha servido para impulsar servicios casi inexistentes en la zona como un centro de estética y masajes que ha recibido financiación del programa Leader «por considerarse un servicio a las comunidades rurales», precisa la fundación.
A lo largo de este tiempo, la oficina de desarrollo de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga ha canalizado 1,2 millones de euros a través de convenios con el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (Marm) y de la Fundación Biodiversidad.
Se empezó hace cinco años con la rehabilitación y musealización de un centro de visitantes de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga en Geras de Gordón y el inventario del patrimonio cultural, arquitectónico y etnográfico del concejo de Gordón con 100.000 euros.
Geología y guerras
Con un presupuesto similar —103.000 euros— se realizó el inventario del patrimonio geológico de la reserva, un sistema de información geográfica y paneles interpretativos. En el 2010 se destinaron 210.000 euros a la recuperación de escombreras, patrimonio cultural y puesta en valor de elementos bélicos y militares históricos, desde época medieval hasta la Guerra Civil como torres defensivas, casamatas, trincheras y parapetos.
Esta iniciativa es pionera en la provincia de León, ya que, por primera vez, se incluyen restos de la contienda civil como parte de los recursos turísticos de la zona. Al margen de este programa, la Junta Vecinal de Nocedo de Gordón ha sido la primera en recuperar los búnkeres y trincheras de su territorio así una ruta de senderismo para facilitar su acceso.
También se realizó un estudio de pendones y pendonetas del concejo y se recuperaron elementos arquitectónicos tradicionales relacionados con el aprovechamiento del agua. Con parte de este dinero se realizaron las primeras acciones divulgativas de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga.
Centro divulgativo
Actualmente está en ejecución el centro formativo y educativo El Corzo en la localidad de Peredilla de Gordón, con una inversión de 350.000 euros, que se complementaría con otra instalación para convertirla en centro divulgativo del patrimonio geológico en el antiguo economato de la Hullera Vasco Leonesa en Santa Lucía de Gordón, aunque este edificio está pendiente de compra a la empresa.
Entre las numerosas siglas que realzan los valores naturales de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga está el PIG (Punto de Interés Geológico) por la sección del Devónico en el Valle del Bernesga entre La Vid y Huergas de Gordón. Una de las iniciativas estrenadas tras realizar el inventario del patrimonio geológico, en colaboración con Gipage.
«Somos uno de los ayuntamientos que más convenios firmamos con el Marm», contestó el alcalde de La Pola de Gordón a los concejales de la oposición durante el pleno en el que se debatió este proyecto en septiembre, cuando todavía gobernaba el PSOE en España.
Los recursos para «vender» naturaleza en esta cuenca minera son muchos. Sólo en la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga tiene varios enclaves de alto valor biológico y paisajístico reconocidos con diferentes figuras de protección. La Montaña Central de León es Lugar de Interés Comunitario (LIC) según la directiva Hábitats 92/43 CEE y forma parte de la Red Natura 2000.
El hayedo de Geras de Gordón, en las lindes con Cabornera, es un Punto de Interés Biológico (PIB) por su buen estado de conservación, al igual que el encinar de Huergas-Llombera.
También cuentan con dos Important Bird Area acreditadas por la Sociedad Española de Ornitología (SEO) y con el Faedo de Ciñera, otro hayedo singular que en los últimos años se ha convertido en un emblema de Ciñera gracias a los trabajos realizados desde la Asociación de Madres y Padres de su escuela.
Otros dos municipios de la cuenca minera —Vegacervera, Valdelugueros— junto a Cármenes forman el territorio de la Reserva de la Biosfera Los Argüellos. Son más de 33.000 hectáreas que también se consideran representativas de la montaña cantábrica con atractivos tan importantes como las Cuevas de Valporquero, Llamazares y Barriedo, así como los estrechamientos espectaculares que forman las hoces de Valdeteja y de Vegacervera horadadas por los cursos fluviales.
Sin embargo, no existen iniciativas comunes entre las diferentes Reservas de la Biosfera de la cornisa cantábrica leonesa. Algo que echa en falta una empresaria con una gran trayectoria en Geras de Gordón. Rosa María Gutiérrez es una de las propietarias de Embutidos Entrepeñas y aboga por acciones comunes para las Reservas de la Biosfera de Los Argüellos, Alto Bernesga y Babia-Luna.
Una marca propia
«Está bien que nos unamos como empresarios en cada zona, pero nosotros solos tenemos poca cobertura y Luna y Babia son dos zonas privilegiadas que no tienen apoyo y tienen gente joven» intentando sacar adelante proyectos empresariales, apostilla.
La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, también con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, trabaja en la creación de una marca propia para los productos que se elaboren en la zona y que será homologada por la Unión Europea.