Diario de León

CAPACIDAD DE SUPERACIÓN. EL 'BOOM' DE LOS CENTROS ESPECIALES DE EMPLEO

Mil trabajos de integración

En los años de la crisis aumenta un 27% el empleo de personas con discapacidad en los 70 centros especiales de León, la provincia que más integra en la Comunidad.

Ángel Jesús García trabaja en el centro especial de empleo Natufénix y se ocupa de la limpieza perimetral de Mercaleón.

Ángel Jesús García trabaja en el centro especial de empleo Natufénix y se ocupa de la limpieza perimetral de Mercaleón.

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ana gaitero | león
León

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Ángel Jesús García trabajó varios años en la construcción, en los tiempos en que faltaba la mano de obra en el ladrillo. «Aquello era muy duro», cuenta. Tiene una minusvalía del 57%. Siendo un chaval hacía de monaguillo en su pueblo, Bustillo del Páramo. Un día que bajaba con otros chicos del campanario tropezó en el último tramo de la escalera, se cayó y se dio un golpe fuerte.

En casa no dijo nada para que no le riñeran. «Parecía que no era nada», comenta. Pero, de día en día, su cuerpo se iba venciendo. Tuvieron que operarle y le abrieron la columna de arriba a abajo. Ahora se encuentra bien, pero tiene secuelas. «No había los adelantos que hay ahora», comenta su madre.

Ahora tiene 41 años y es uno de los 56 trabajadores de Naturfenix, el primer centro especial de empleo que se fundó en León hace más de dos décadas, según apunta su fundador y presidente de la Agrupación de Centros Especiales de Castilla y León, Gregorio Brunelli.

Ángel Jesús García viaja a diario desde Bustillo del Páramo a León y comienza su jornada laboral en las comunidades de propietarios que le asignan. A partir de las 10.30 horas de la mañana es el hombre que se ocupa de la limpieza de la zona perimetral de Mercaleón.

 

La oportunidad

Hace doce años se enteró a través de un familiar que había centros especiales de empleo para personas con discapacidad. Le cambió la vida. Es uno de las 1.066 personas empleadas en este sector en León, que aglutina el 80% de la ocupación de las personas con discapacidad. León es la provincia que cuenta con mayor número de estas empresas en la Comunidad y cuenta con 70 centros especiales de empleo, uno más que el año pasado.

La crisis no pasa de largo

En los años de la crisis, desde el 2007, el número de trabajadores ha aumentado un 27% en este sector especial. Aunque la difícil situación económica no ha pasado por alto, ni mucho menos por estas empresas que están obligadas a tener tres trabajadores con discapacidad por cada uno sin minusvalía.

Julio Sanmartín, fundador de un centro especial de empleo en el psiquiátrico Santa Isabel hace diez años, está a punto de tirar la toalla. Los tres trabajadores con enfermedad mental que tenía contratados están sujetos a un expediente de regulación de empleo desde el mes de julio. Con los atrasos que le debe la Junta «espero que pueda pagar algún finiquito».

La crisis ha traído «pérdida de clientes, reducción de servicios y competencia desleal de gente que trabaja en la economía sumergida», asegura Brunelli. Y un problema añadido: «Otro factor importante es que estamos cobrando las subvenciones con mucho retraso, actualmente de siete meses», subraya.

La pasada semana han recibido un respiro. La Junta de Castilla y León acaba de aprobar la financiación que faltaba para cerrar el año. «En julio nos dijeron que se había acabado el presupuesto», aclara. Fue el detonante para impulsar la Agrupación de Centros Especiales de Castilla y León en la que están integrados 52 centros de toda la Comunidad.

Récord de subvenciones

Las subvenciones a los centros especiales de empleo en León alcanzaron su cifra récord el año pasado, con más de 6 millones de euros. También el número de personas empleadas en este sector, que alcanzaron la cifra de 1.131 en la provincia, según datos de la Oficina Territorial de Trabajo de la Junta de Castilla y León.

Pero no fue el año que más ayudas se dieron para cubrir los costes salariales. Durante el 2011, se concedieron 4,9 millones de euros para subvencionar los sueldos (50% del salario mínimo interprofesional y 75% en casos de enfermedad mental grave) y 1,4 millones de euros para proyectos generadores de empleo.

Uno de los centros especiales de empleo que más se ha expandido en los últimos diez años es Avata, empresa de servicios que ayuda a las víctimas de accidentes de tráfico y asegurados. Alejandro Rancho Carracedo, jubilado como guardia civil tras un accidente de tráfico, es su fundador.

«Tenemos 14 franquicias en España y otras dos en proyecto», apunta. Dan empleo a entre 70 y 80 trabajadores. «Es un empleo de calidad y una de las tareas más difíciles a la que nos enfrentamos con muchos trabajadores es darles la formación adecuada a su puesto, que puede durar entre cuatro y ocho meses», matiza.

Ahora acaban de internalizar los servicios de comunicación y marketing —tiran una revista de 200.000 ejemplares— y han creado una fundación asistencial que, entre otras cosas, se ocupa de sensibilizar ante accidentes de tráfico y cuenta con bolsas de empleo para personas con discapacidad. Rancho subraya que el 50% de los puestos de trabajo de sus franquicias están ocupados por mujeres. El grupo también cuenta con una consultoría especializada en centros especiales de empleo y recursos humanos.

Abanico de servicios

El sector servicios es el ámbito con más implantación de los centros especiales de empleo, que desde una misma empresa desarrollan actividades tan diversas como limpieza, jardinería, logística, montajes y mecanizados, lavandería, hostelería, márketing, máquinas expendedoras de comida (vending) y servicios de catering.

El sector está experimentando una renovación importante. Soltra, uno de los centros especiales de empleo que ronda el centenar de trabajadores, acaba de implantar un nuevo servicio para promover el turismo accesible en la ciudad de León. El triciclo urbano, que funciona a pedales, hace dos rutas turísticas por la ciudad.

La incorporación de personas con discapacidad intelectual a los centros especiales de empleo ha sido uno de los retos de asociaciones como Asprona y Amidown. «Tenemos empleadas personas con discapacidad física, sensorial y psíquica», asegura el responsable de la Acecyl.

Los centros especiales de empleo son, en muchas ocasiones, la medida alternativa que utilizan las empresas ordinarias para cumplir con la legislación vigente sobre contratación de personas con discapacidad mediante la compra de bienes o servicios a los mismos. Desde el año 2005 es posible recurrir a una empresa de estas características para evitar las sanciones por no contratar directamente a personas con discapacidad.

La Confederación Nacional de Centros Especiales de Empleo (Conacee), presidida por Albert Campabadal, señala que las personas con discapacidad «continúan teniendo serios problemas para encontrar un puesto de trabajo apto y su primera oportunidad laboral la encuentran en un centro especial de empleo».

«No son un regalo»

Actualmente hay en España un total 64.391 personas con discapacidad que trabajan en los 2.172 Centros Especiales de Empleo. Según Campabadal «nos escogen no solo para cumplir con la Lismi o con las medidas Alternativas sino porque ofrecemos todo tipo de productos y servicios con la misma calidad que las empresas ordinarias de cada sector».

Los empresarios defienden que las subvenciones al salario «no son un regalo», sino que están hechas para compensar la diferencia de productividad de sus empleados con respecto a las personas que no tienen discapacidad.

Para los trabajadores, compartir empresa con otras personas que tienen dificultades «te ayuda a llevar mejor el día a día de tu lesión o discapacidad», afirma Patricia Rodríguez, directora general de Avata. «Los centros especiales de empleo son útiles y necesarios, pues todo el mundo tiene derecho a un lugar donde poder realizarse», afirma Julio Sanmartín.

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